AC Milan vence a Genoa 2-1 en la jornada 37 de Serie A
En el viejo Stadio Luigi Ferraris, el 2-1 para AC Milan sobre Genoa se escribió como un capítulo muy coherente con el ADN de ambos en esta Serie A 2025. Partido de la jornada 37, sin prórroga, que confirmó jerarquías: el equipo de Massimiliano Allegri, tercero con 70 puntos y una diferencia de goles total de +19 (52 a favor, 33 en contra), volvió a mostrar por qué ha sido uno de los bloques más sólidos del curso; Genoa, de Daniele De Rossi, se quedó con la dignidad de la resistencia, pero también con el retrato fiel de su temporada: 14.º con 41 puntos y un balance global de -9 (41 a favor, 50 en contra), competitivo pero vulnerable en los momentos clave.
El contexto previo ya marcaba la asimetría. Heading into this game, Genoa llegaba con una racha irregular (formato total: DLDLLLDLLWDDWWLLLDDWDWLLDWLWWLLWWLDDL), con solo 10 victorias en 37 jornadas y un rendimiento en casa frágil: 6 triunfos, 4 empates y 9 derrotas en 19 partidos, con 22 goles a favor y 26 en contra. AC Milan, en cambio, se presentaba como un visitante de élite: en sus 19 salidas había sumado 11 victorias, 5 empates y solo 3 derrotas, con 28 goles marcados y apenas 14 encajados, apoyado en una media de 1.5 goles a favor y 0.7 en contra lejos de San Siro.
Formaciones
La pizarra de De Rossi fue un 4-3-2-1 muy reconocible: J. Bijlow bajo palos, línea de cuatro con M. E. Ellertsson, A. Marcandalli, S. Otoa y J. Vasquez; un triángulo de contención y pase con M. Frendrup, Amorim y R. Malinovskyi; por delante, T. Baldanzi y Vitinha como mediapuntas flotantes, y L. Colombo como referencia. Es una versión más “europea” de un Genoa que, a lo largo del curso, ha preferido estructuras de tres centrales (3-5-2 y 3-4-2-1 concentran 27 de sus 37 alineaciones), pero que aquí apostó por un bloque de cuatro atrás para intentar controlar las bandas milanistas.
Allegri respondió con un 3-5-2 que ha sido su seña de identidad: M. Maignan en portería; línea de tres con F. Tomori, M. Gabbia y S. Pavlovic; carriles largos para Z. Athekame y D. Bartesaghi; un eje central muy físico y táctico con Y. Fofana, A. Jashari y A. Rabiot; y arriba, dupla de movilidad y agresividad con S. Gimenez y C. Nkunku. Un bloque compacto, pensado para cerrar pasillos interiores y castigar cualquier pérdida de Genoa en la salida.
Ausencias
Las ausencias pesaban en el guion. Genoa no pudo contar con M. Cornet, Junior Messias, B. Norton-Cuffy, J. Onana ni L. Ostigard, todos fuera por problemas físicos o golpes. Eso obligó a De Rossi a sostenerse en la creatividad de Malinovskyi y en la energía de Frendrup, pero le restó profundidad desde el banquillo y alternativas en banda. AC Milan, por su parte, llegó sin P. Estupiñan, Rafael Leão y A. Saelemaekers, todos sancionados por acumulación de amarillas. La baja de Leão, máximo goleador milanista en la temporada liguera con 9 tantos y 3 asistencias, obligó a Allegri a recentrar el peso ofensivo en Gimenez y Nkunku, y a guardar en la recámara a un C. Pulisic que, pese a sus 8 goles y 4 asistencias en Serie A, arrancó desde el banco.
Disciplinaria
En el plano disciplinario, el choque estaba predestinado a la fricción. Genoa es un equipo que vive al límite: sus estadísticas de tarjetas amarillas muestran un pico entre el 61’ y el 75’, con un 25.40% de sus amonestaciones en ese tramo, y un reparto muy homogéneo en el resto del partido. Además, ha visto tres rojas en la temporada, una en cada uno de los bloques 0-15’, 46-60’ y 91-105’, lo que habla de un equipo intenso, a veces desbordado por el contexto. AC Milan, aunque algo más controlado, también exhibe un perfil físico: concentra el 25.81% de sus amarillas entre el 76’ y el 90’, y reparte sus tres expulsiones en los tramos 16-30’, 46-60’ y 91-105’. Era un partido diseñado para calentarse en el tramo final.
Duelo Clave
En el césped, el duelo clave se jugó en la zona de creación. El “Engine Room” lo protagonizaron R. Malinovskyi y A. Rabiot. El ucraniano, corazón del juego genovés, llega a este punto del curso con 6 goles, 3 asistencias y 10 amarillas, un mediocentro que mezcla golpeo exterior, pase vertical (39 pases clave en la temporada) y un punto de agresividad que le convierte en termómetro emocional del equipo. Rabiot, en cambio, es el estabilizador de Allegri: su presencia junto a Fofana y Jashari permitió a AC Milan encimar a Baldanzi y Vitinha, cortando muchas de las líneas interiores que Genoa necesitaba para alimentar a Colombo.
El otro gran emparejamiento, el “Hunter vs Shield”, enfrentó la necesidad de Colombo ante una defensa visitante que, en total, solo ha concedido 33 goles en 37 jornadas, con una media global de 0.9 tantos encajados por partido. En casa, Genoa marca 1.2 goles de media, pero se estrella a menudo contra bloques bien organizados: ha fallado en anotar en 8 de sus 19 partidos como local. En ese contexto, la estructura de tres centrales de Milan, protegida por un Maignan respaldado por 8 porterías a cero fuera de casa en el curso, inclinaba el pronóstico hacia la resistencia rossonera.
Banquillo
Desde el banquillo, las figuras de Aarón Martín y C. Pulisic ofrecían matices tácticos claros. Aarón, uno de los grandes asistentes de la liga con 5 pases de gol y 60 pases clave, es un arma para cargar el área con centros tensos y, además, un defensor muy aplicado: 42 entradas, 11 disparos bloqueados y 10 intercepciones. Pulisic, por su parte, pese a haber fallado un penalti en la temporada (1 lanzamiento errado en Serie A), es el revulsivo ideal para atacar espacios cuando el rival está cansado, algo especialmente relevante ante un Genoa que sufre un pico disciplinario y de desgaste precisamente en el tramo 61’-75’.
Datos Finales
Desde la óptica de los datos, el 2-1 final encaja con la tendencia subyacente de xG y solidez defensiva. Un Milan que, con 52 goles a favor y solo 33 en contra, ha construido su campaña sobre la eficiencia y la capacidad para administrar ventajas; un Genoa que, con 41 goles marcados y 50 encajados, vive en el filo: genera, compite, pero concede demasiado. El Ferraris fue, una vez más, espejo de la tabla: la jerarquía rossonera se impuso a la rebeldía ligur, y la historia de la temporada se condensó en noventa minutos.
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