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Andy Robertson se une al Tottenham y agita el poder en los despachos

Tottenham ha dado su primer golpe del verano. Andy Robertson, libre tras acabar contrato con Liverpool, ya es jugador de los Spurs. Sin traspaso. Sin negociación agónica. Un fichaje que habla de urgencia deportiva y de necesidad de liderazgo en un vestuario que coqueteó demasiado con el abismo la última temporada.

Roberto De Zerbi lo dejó claro nada más certificar la salvación en la última jornada, con esa victoria en casa ante Everton: apenas veía “10, 11, 12 jugadores” con nivel suficiente para seguir. El resto, en su cabeza, formaba parte de un ciclo agotado. Había que cambiar “demasiados jugadores”. Robertson es la primera pieza de esa reconstrucción.

Robertson, líder para una defensa en obras

Tottenham ya había intentado llevárselo en enero. Entonces no hubo acuerdo. Ahora, con nueve temporadas gloriosas a la espalda en Liverpool y el contrato expirado, el lateral izquierdo aterriza en el norte de Londres sin coste de traspaso y con un currículum que pesa en cualquier vestuario.

Capitán de Escocia, 32 años, camino de un Mundial con su selección. No llega para aprender, llega para mandar.

“Andy es alguien a quien he admirado durante muchos años y aportará cualidades técnicas sobresalientes, experiencia, liderazgo y mentalidad a nuestro equipo”, afirmó De Zerbi. “Es un ganador probado al máximo nivel durante mucho tiempo y puede ser un jugador muy importante para nosotros, dentro y fuera del campo”. El mensaje es transparente: no se busca solo un lateral, se busca una referencia.

La temporada pasada dejó al desnudo un vacío de mando en la plantilla. Lesiones, dudas, falta de carácter en momentos clave. Robertson aterriza justo en ese hueco.

El futuro de Romero y la zaga en el aire

De Zerbi ha elogiado públicamente a Cristian Romero, capitán de los Spurs, lesionado en la recta final de curso por un problema de rodilla. Pero dentro del vestuario casi nadie espera que siga. La sensación es que, cuando se cierre el mercado de verano, el argentino ya no estará en el club.

No es el único foco de incertidumbre atrás. Micky van de Ven, su socio en el eje, acumula pretendientes y Liverpool figura entre los interesados. Ante ese escenario, el técnico italiano ya trabaja en un plan defensivo casi desde cero.

Tiene dos nombres marcados en rojo para el centro de la zaga: Marcos Senesi, de Bournemouth, y Jan Paul van Hecke, de Brighton. El primero acaba contrato y Tottenham ya tiene un acuerdo preparado para él. Con el segundo, De Zerbi comparte pasado en Brighton, un detalle que pesa cuando se trata de construir una defensa a su medida.

La zaga que sufrió hasta el último día puede parecer muy distinta dentro de unos meses. Robertson es la primera piedra visible, pero no será la última.

Objetivos ofensivos y un mediocentro que quiere quedarse

El trabajo no se limita a la defensa. Tottenham también acelera en la búsqueda de desequilibrio por fuera. El club persigue a Savinho, actualmente en la órbita de Manchester City, y mantiene interés en Harry Wilson, de Fulham. Dos perfiles distintos, un mismo objetivo: sumar gol, desborde y variantes a un ataque demasiado previsible durante el curso pasado.

En el centro del campo, la situación es algo más clara. João Palhinha, cedido por Bayern Munich, quiere seguir en Londres. El portugués ha encajado en la idea de De Zerbi y ha encontrado un rol que le convence. Falta que los despachos lo conviertan en algo definitivo.

Terremoto en el accionariado: la sombra de Eight Sports Capital

Mientras De Zerbi recompone la plantilla, el club se mueve sobre un terreno institucional que tiembla. Un grupo inversor estadounidense, liderado por el empresario tecnológico y ex DJ Brooklyn Earick, asegura haber alcanzado un acuerdo para comprar el 24,99% de las acciones de Daniel Levy en los Spurs.

Levy, que todavía posee el 29,88% de la matriz Enic Sports and Development Holdings Limited pese a haber sido forzado a dejar el consejo de administración el pasado septiembre, llevaba tiempo escuchando ofertas por su participación. El viernes, Eight Sports Capital emitió un comunicado anunciando que habían acordado la compra de ese paquete.

Eight Sports Capital pertenece a Triller, compañía estadounidense de entretenimiento especializada en deportes de combate, incluido el bare-knuckle. El grupo está dirigido por Earick, cuya tentativa de toma de control hostil fue rechazada de forma tajante por los propietarios de Tottenham el año pasado. Ahora vuelve a escena, pero esta vez con un acuerdo firmado, según su versión.

“Estamos encantados de haber firmado este acuerdo para adquirir una participación significativa en Enic”, señaló un portavoz de Eight Sports Capital. “Esperamos trabajar con los accionistas, la dirección, el personal, los jugadores y los aficionados del club para apoyar el crecimiento y el éxito continuado de Tottenham Hotspur”.

Las reacciones, sin embargo, no van al unísono. Fuentes cercanas a Levy evitaron confirmar que la venta esté cerrada, mientras representantes de la familia Lewis, propietaria de Tottenham a través de Enic, aseguraron desconocer el supuesto acuerdo. El club también decidió no hacer comentarios.

Un verano decisivo dentro y fuera del campo

Si la operación se consuma, Eight Sports Capital irrumpirá en el núcleo de poder de Tottenham y podría desencadenar una batalla silenciosa —o no tanto— por el control definitivo del club. La estructura accionarial, ya de por sí compleja, se convertiría en un tablero de fuerzas cruzadas.

En paralelo, De Zerbi intenta levantar un equipo nuevo sobre los restos de una temporada que rozó el desastre. Robertson ya está dentro. Senesi y Van Hecke aguardan en la lista. Savinho, Wilson y la continuidad de Palhinha completan un puzle en plena construcción.

Tottenham cambia de piel. La cuestión es si el club será capaz de alinear, al mismo tiempo, la revolución en el césped y la batalla en los despachos. Porque este verano no solo se juega en el mercado. También se juega quién manda realmente en el norte de Londres.