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Como se afianza en Europa tras vencer a Parma 1-0

El Stadio Giuseppe Sinigaglia amaneció con sabor a confirmación. En la jornada 37 de la Serie A 2025, con el lago como telón de fondo, Como cerró un triunfo de autor (1-0) ante Parma que encaja a la perfección con su ADN de temporada: un equipo de Europa que juega como tal y que, siguiendo este resultado, consolida su quinta plaza con 68 puntos y un diferencial de +33, fruto de 61 goles a favor y solo 28 en contra en total.

La pizarra de Cesc Fabregas volvió a ser fiel a la matriz del curso: 4-2-3-1, el sistema que ha utilizado en 33 de sus 37 partidos. J. Butez bajo palos, una línea de cuatro con I. Van der Brempt, Jacobo Ramón, M. O. Kempf y A. Moreno; doble pivote con M. Perrone y L. Da Cunha; por delante, un trío creativo formado por M. Caqueret, M. Baturina y A. Diao, todos orbitando alrededor del nueve, T. Douvikas. Es la estructura que sostiene un registro en casa de 35 goles a favor y solo 15 en contra, con una media en su estadio de 1.8 goles marcados y 0.8 encajados.

Enfrente, Carlos Cuesta mantuvo la identidad cambiante de Parma, pero eligió su base más repetida: el 3-5-2, formación con la que ha afrontado 18 partidos esta campaña. Z. Suzuki como ancla, una zaga de tres con A. Circati, M. Troilo y L. Valenti; carriles largos para E. Delprato y F. Carboni; un triángulo interior con M. Keita, H. Nicolussi Caviglia y C. Ordonez; y arriba, el trabajo físico y de desgaste de Mateo Pellegrino junto a G. Strefezza. Es un dibujo pensado para sobrevivir, más que para dominar: en total, Parma solo ha convertido 27 goles, con una media de 0.7 tantos por partido y 1.2 encajados.

Las ausencias marcaban huecos tácticos claros. En Como, la baja de N. Paz —12 goles y 6 asistencias en la temporada— obligaba a redistribuir la creación entre Caqueret, Perrone y Baturina. Sin el mediapunta argentino, Fabregas perdía su lanzador más agresivo, pero ganaba en control posicional con un doble pivote más equilibrado. También faltaban J. Addai y A. Valle, reduciendo profundidad de plantilla, pero sin alterar el esqueleto del once.

En Parma, el parte médico era mucho más dañino: A. Bernabe, B. Cremaschi, M. Frigan, J. Ondrejka y G. Oristanio, todos fuera por lesión, a lo que se sumaba la sanción de S. Britschgi por tarjeta roja. Cuesta llegaba sin buena parte de su talento entre líneas y sin recambio natural para agitar desde el banquillo. La consecuencia era un 3-5-2 más rígido, con menos capacidad para cambiar el guion si el plan inicial no funcionaba.

En ese contexto, la historia del partido se escribió donde Como se ha hecho fuerte durante toda la campaña: desde el control y la limpieza defensiva. En total, el equipo ha dejado 19 porterías a cero, 10 de ellas en casa. La pareja central Jacobo Ramón–Kempf es el símbolo de esa solidez: el primero, con 17 disparos bloqueados y 36 intercepciones a lo largo del curso, es un defensor que no solo contiene, sino que adelanta la jugada. Ante un Parma que en sus desplazamientos apenas promedia 0.6 goles y 1.1 encajados, el muro local parecía casi un pronóstico cumplido.

El otro gran eje de la tarde fue la batalla entre el “cazador” y el “escudo”. T. Douvikas, con 13 goles en el campeonato, se midió a una zaga visitante que, en total, ha recibido 46 tantos. El griego vive en el límite del área, atacando centros y rupturas cortas, y se alimenta del volumen de juego que generan sus mediapuntas: 23 pases clave en la temporada, 28 tiros a puerta y una notable capacidad para fijar centrales. En frente, un bloque de tres con M. Troilo como referencia: el argentino, duro y expeditivo, suma 18 disparos bloqueados y 16 intercepciones, pero también carga con 7 amarillas, 1 doble amarilla y 1 roja en el curso, un perfil que roza constantemente el límite disciplinario.

El duelo se decantó por insistencia. Como, que en casa acostumbra a mandar, aprovechó su superioridad estructural en los pasillos interiores: Perrone (2.111 pases totales esta temporada con 91% de precisión) y Caqueret (890 pases, 87% de acierto) impusieron un ritmo que Parma rara vez pudo igualar. Sin la amenaza creativa de Bernabe u Oristanio, los visitantes quedaron reducidos a la transición larga hacia Pellegrino, un delantero que ha marcado 8 goles en total pero que vive de centros y segundas jugadas; un plan insuficiente contra un equipo que solo ha encajado 15 goles en 19 partidos en su estadio.

En la “sala de máquinas”, el contraste fue aún más claro. Como alineó a dos de los mejores organizadores del campeonato: Perrone, con 4 asistencias y 32 pases clave, y Caqueret, con 5 asistencias y 24 pases clave. Ambos, además, sostienen un trabajo defensivo notable (56 y 34 entradas, respectivamente), lo que permitió a Fabregas adelantar la línea y encerrar a Parma. El conjunto visitante, pese al esfuerzo de M. Keita y H. Nicolussi Caviglia, careció de un pasador de élite capaz de romper líneas con continuidad.

En términos disciplinarios, el partido también reflejó tendencias de toda la temporada. Como es un equipo que carga sus amarillas en los tramos 61-75’ y 76-90’, con un 20.25% de sus tarjetas en cada uno de esos periodos; Parma, por su parte, concentra el 21.88% de sus amarillas entre 46-60’ y otro 21.88% en el 76-90’, con rojas repartidas en momentos de máxima tensión (31-45’, 61-75’, 76-90’ y 91-105’). No sorprende que el tramo final fuera un territorio de fricción, con Como defendiendo su ventaja y Parma estirándose al límite.

Sin datos oficiales de xG del encuentro, la proyección estadística previa ayuda a entender el desenlace: un Como que, en total, marca 1.6 goles por partido y encaja 0.8 frente a un Parma que produce 0.7 y recibe 1.2. Sobre el papel, el 1-0 es casi la expresión mínima de esa diferencia. El equipo de Fabregas volvió a ganar desde la estructura, el control y la contundencia en las áreas; Parma, mientras tanto, confirmó su condición de bloque competitivo pero corto de colmillo ofensivo en sus viajes.

Siguiendo este resultado, la narrativa de ambos queda nítida: Como se comporta como un aspirante sólido a Europa, apoyado en una defensa de élite y un ataque suficientemente eficiente; Parma cierra la penúltima jornada como un equipo de media tabla, 13.º con 42 puntos y un diferencial total de -19 (27 goles a favor y 46 en contra), que necesita añadir creatividad y gol si quiere que futuros duelos como este no estén condenados a la resistencia estéril.