Haaland exige más al City tras perder la Premier League
El vestuario de Manchester City amaneció con una sensación desconocida en la era Pep Guardiola: ver cómo otro levanta la Premier League. El martes, el empate 1-1 ante Bournemouth dejó a los vigentes campeones sin opción matemática de alcanzar a Arsenal, que aseguró el título con una jornada de margen y una ventaja ya inalcanzable de cuatro puntos.
Para Erling Haaland, no hay consuelo posible. Solo rabia. Y la exige.
“El club entero debería usar esto como motivación ahora. Deberíamos estar enfadados, deberíamos sentir fuego en el estómago porque no es suficiente”, lanzó el noruego en declaraciones a City Studios, poniendo voz al golpe que supone ver cómo el trono de Inglaterra se les escapa por segunda temporada consecutiva.
El final de una persecución y el rugido de Haaland
City llegaba a la penúltima jornada obligado a ganar para forzar un desenlace al límite el último fin de semana. No lo hizo. El tanto de Haaland, que firmó el empate ante Bournemouth, llegó tarde para la carrera por la liga. Útil para el marcador, inútil para la pelea con Arsenal.
“Al final, cada partido en la Premier League es difícil. Lo intentamos. No fue suficiente”, admitió el delantero. No buscó excusas, pese al contexto: el equipo venía de disputar la final de la FA Cup en Wembley ante un rival de alto nivel, con el desgaste emocional y físico que conlleva.
“No es fácil venir aquí, especialmente después de una final contra un equipo realmente bueno. Las finales siempre son más emocionales, siempre son más difíciles porque automáticamente das más. El calendario es duro. No hay excusas. Pero no es fácil venir a Bournemouth después de jugar en Wembley la final de la FA Cup”, remarcó.
La frase clave llegó después, casi como un desafío interno: “Han pasado ya dos años, se siente como una eternidad. Vamos a hacer todo lo que podamos, todos los que sigan aquí la próxima temporada, para ganar la liga”.
Un doblete que sabe a poco
El contexto es paradójico. City cierra la temporada con dos títulos: Carabao Cup y FA Cup, un doblete doméstico que muchos clubes firmarían sin pestañear. Además, lo hace en la última campaña de Guardiola al frente en el Etihad Stadium, un cierre de ciclo con trofeos en la vitrina.
Haaland, sin embargo, no se deja deslumbrar por el palmarés anual. “Todo es relativo; fue mejor que la temporada pasada. Sentí que aún podíamos apretar un poco más en la liga, pero se ha acabado. Ganamos dos trofeos, lo cual es importante, pero también queremos la Premier”, subrayó.
La palabra “relativo” lo explica todo. Para un City moldeado para dominar Inglaterra año tras año, ver a Arsenal proclamarse campeón por primera vez en 22 años —desde aquel legendario equipo de los Invincibles de la 2003/04 con Arsène Wenger— duele. Y cala.
Nuevo dueño del trono, nueva era en el banquillo
Mientras Arsenal celebra un título que llevaba más de dos décadas persiguiendo, en el Etihad se abre un capítulo distinto. Con las informaciones que sitúan a Guardiola fuera del club al final de la temporada, el relevo ya tiene nombre y apellidos.
Según desveló Fabrizio Romano, Enzo Maresca ha alcanzado un acuerdo verbal total para convertirse en el nuevo entrenador de Manchester City. El italiano, considerado desde hace tiempo el candidato ideal para suceder a Guardiola, firmará un contrato inicial de tres años. Una nueva era, misma exigencia.
Haaland ya ha marcado el tono: enfado, fuego interior y una obsesión clara. El City cambia de técnico, cambia de ciclo, pero no de objetivo. La pregunta es sencilla y brutal: ¿cómo responderá un vestuario herido cuando vuelva a sonar el primer pitido de la próxima Premier League?
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