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Inglaterra enfrenta desafíos en Tampa antes del Mundial

En Tampa, el plan de Inglaterra se moja, pero Tuchel no se mueve

La puesta a punto de Inglaterra para el Mundial ha tropezado con un obstáculo inesperado en Tampa: un césped que genera desconfianza y una Florida empapada por la lluvia cuando se esperaba sol abrasador. Aun así, Thomas Tuchel no toca el guion.

El amistoso de este sábado ante Nueva Zelanda, primero de los dos partidos de preparación antes del debut en el Grupo L frente a Croacia el 17 de junio en Dallas, estaba diseñado como un ensayo general para el calor y la humedad. Pero el clima ha decidido otra cosa.

Lluvia, cielo plomizo, nada del sol que el cuerpo técnico había marcado en rojo para ir acostumbrando a los jugadores. El plan era convivir con temperaturas altas y radiación constante; la realidad ha sido charcos y nubes. Tuchel, sin embargo, no ve drama, solo una lección.

“Puedes planear lo que quieras y la vida hace lo que quiere”, admitió ante los medios. “Fue mucha lluvia, mucho cielo gris, algo muy inusual. Hoy fue el primer día completo de sol, que es lo que queríamos. Nos adaptamos, sacamos lo máximo de ello”.

El seleccionador asume que el tiempo perdido bajo techo o con condiciones menos extremas se tendrá que recuperar sobre la marcha. “No tenemos las horas de exposición que queríamos, pero las vamos a recuperar en las próximas semanas”, afirmó, fiel a una idea: nada altera el ritmo de trabajo.

El otro foco de preocupación está bajo los tacos. Las imágenes del césped del estadio para el duelo ante Nueva Zelanda han encendido las alarmas. Un campo que, en las fotos, parece un mosaico remendado, con zonas irregulares y un aspecto más propio de pretemporada de tercera división que de un equipo que apunta alto en un Mundial.

Las dudas giran en torno a la calidad de la superficie y al riesgo de lesiones. Un mal apoyo en una zona levantada, un resbalón en un parche seco… demasiado que perder para un partido de preparación. Tuchel, prudente, prefiere esperar al reconocimiento in situ, pero no oculta que la primera impresión no fue tranquilizadora.

“Lo que he oído hasta ahora es que debería estar bien y, por supuesto, queremos que esté bien”, explicó. “Solo he visto una foto, que me preocupó un poco, pero decidiremos cuando estemos allí”.

Mientras tanto, el plan deportivo se mantiene intacto. Inglaterra rotará a fondo. Este amistoso no es un examen de titulares, sino un laboratorio físico y táctico para repartir carga y sensaciones. Tuchel quiere a casi todos con minutos en las piernas y datos en la libreta.

“La idea es jugar 45 y 45 minutos con dos equipos completos para exponer a todos a la misma cantidad de minutos”, detalló. “Así podemos continuar los próximos tres días con la misma carga de entrenamiento. De momento, nos ceñimos al plan”.

No habrá, por tanto, grandes experimentos con jugadores sobrecargados ni pruebas de fondo para las estrellas. Media parte para unos, media parte para otros, y el resto del trabajo, en las sesiones a puerta cerrada. La prioridad ahora es que nadie se rompa en un césped dudoso a menos de dos semanas del estreno mundialista.

Tras Nueva Zelanda, espera Costa Rica el martes en el segundo amistoso. Después, la selección se trasladará a su campamento base en Kansas City, el centro neurálgico desde el que preparará el choque ante Croacia en Dallas, donde sí se espera el calor sofocante que buscaban en Florida.

La lluvia, el césped y las fotos inquietantes han alterado el decorado, no la hoja de ruta. Tuchel ha dejado claro que Inglaterra no va a improvisar a última hora. La cuestión es otra: ¿responderá el terreno de juego en Tampa con la misma firmeza que su seleccionador?