Mohamed Salah y su posible traspaso a Arabia Saudí: condiciones y controversias
Mohamed Salah ya ha tomado una decisión: está dispuesto a irse a Arabia Saudí. El icono del Liverpool ha dado su aprobación a un traspaso al Golfo, pero no a cualquier precio ni en cualquier contexto. El egipcio, que cierra este verano una etapa de nueve años en Anfield, ha puesto tres condiciones muy claras sobre la mesa antes de firmar el último gran contrato de su carrera.
Mientras tanto, lejos de enfriarse, el debate sobre su salida incendia aún más el entorno del club. Dejan Lovren, uno de sus amigos más cercanos en el fútbol y excompañero en el Liverpool, ha señalado directamente a Jamie Carragher y al exentrenador Arne Slot como figuras clave en el desenlace.
Salah mira a Arabia… pero con reglas propias
Según informaciones firmes desde el medio saudí Marebpress, Salah ha “concedido su aprobación” para mudarse a la Saudi Pro League. No es una sorpresa: desde hace meses el egipcio figura como objetivo prioritario de varios clubes del país, respaldados por un músculo financiero capaz de ofrecer contratos históricos.
Ya habría llegado una propuesta formal desde uno de esos clubes. El problema: el paquete económico no alcanzaba el nivel de la oferta que Salah tuvo sobre la mesa antes de renovar su último contrato con Liverpool FC, aquel acuerdo de 400.000 libras semanales que debía expirar en 2027 y que, en la práctica, se rompe un año antes de tiempo.
El plan saudí es claro: no solo un salario gigantesco, sino también un rol de embajador para potenciar el fútbol en el país. Pero Salah no se conforma con la etiqueta de estrella mediática. Ha exigido tres garantías.
- La primera, un salario anual y unos beneficios financieros acordes a su estatus y a su valor de mercado global. No se trata solo de cobrar mucho; se trata de cobrar como uno de los nombres más grandes del deporte.
- La segunda, estabilidad. El egipcio quiere un contrato de dos o tres temporadas, un marco temporal que le permita planificar el tramo final de su carrera sin sobresaltos, sin convertirse en un trotamundos de lujo.
- Y la tercera condición marca la diferencia: Salah solo aceptará un club con un proyecto deportivo real, con capacidad para competir por grandes títulos, no uno que se limite a “participar”. Quiere seguir peleando por trofeos, aunque cambie Anfield por un estadio en el desierto.
Un adiós envenenado en Anfield
El anuncio de su salida llegó semanas atrás, tras una temporada dura en todos los frentes. Liverpool, golpeado también por la trágica muerte de Diogo Jota, firmó una campaña muy por debajo de las expectativas: apenas quinto en liga, sin brillo en el juego y con una dinámica que acabó costándole el puesto a Arne Slot.
En ese contexto, la relación entre Slot y Salah se fue erosionando. Según ha explicado Lovren, el desencuentro entre ambos fue tan profundo que, de haberse producido antes la destitución del técnico neerlandés, el delantero de 33 años no habría decidido marcharse este verano.
La herida sigue abierta entre la afición. Muchos hinchas habrían querido ver a Salah cumplir su contrato hasta 2027. Sin embargo, el club ya se mueve en otra dirección. La búsqueda de un sustituto está en marcha y Yan Diomande figura como objetivo número uno para ocupar el vacío que deja el egipcio en el frente de ataque.
Pero el ruido alrededor de su marcha no se limita a los despachos ni al mercado. Se ha trasladado al micrófono y al plató de televisión.
Lovren apunta a Carragher y defiende a Salah
Lovren, siempre directo, ha roto el silencio en una entrevista con Winwin. Sus palabras no dejan espacio para equívocos. Para el croata, el trato que ha recibido Salah esta temporada desde ciertos sectores mediáticos ha cruzado una línea.
“Lo que le hicieron esta temporada no es duro. Es asqueroso”, disparó. “¿Por qué no hablaron de él así durante los últimos ocho o nueve años? Dime… Una temporada mala y de repente él es el objetivo otra vez. Hay muchos otros problemas”.
El excentral carga especialmente contra algunos comentaristas que, a su juicio, usan a Salah como diana para ganar foco. “Algunos analistas lo hacen solo para atraer atención, quizá porque no han tenido éxito en otras áreas de sus vidas, así que ahora necesitan rendir bien… especialmente Carragher, dice lo que quiere. Siempre dije que debería decirle esto a la cara, decir todas estas cosas a Mo a la cara”.
Lovren insiste en que eso nunca ocurrirá. “Nunca lo hará. Porque sé que nunca lo hará, porque nunca me lo dijo a mí. También habló mal de mí, pero nunca me lo dijo en persona. Solo actúa en televisión y le pagan por ello, así que necesita comportarse de esta manera”.
El croata va más allá y sitúa el foco en el banquillo. “No creo que fuera la directiva (quien empujó a Salah a irse). Creo que fue solo una persona, y creo que fue solo el entrenador. No tenían una buena relación. Así de simple. Con Klopp tenía una relación muy buena. No siempre fue perfecta, pero se conocían muy bien, se confiaban, se gustaban, y Mo lo dio todo en el campo por Klopp, y Klopp le dio esa confianza. Con Slot fue lo contrario. Es así de simple, y todo el mundo lo sabe, porque si miras las ocho o nueve temporadas anteriores, él rindió muy bien”.
Falta de apoyo interno y un líder señalado
Lovren también cuestiona el comportamiento del vestuario. A su juicio, Salah cargó con un peso desproporcionado mientras otros se escondían.
“Hay otros jugadores que también deberían asumir responsabilidad y decir: ‘sí, esto es culpa mía’, pero algunos nunca dieron un paso al frente”, lamentó. “Hubo mala gestión; internamente, no lo manejaron bien. Incluso si tienes problemas, tienes que hablarlo en el vestuario, y como dije, Mo nunca sintió ese apoyo. Siempre era el titular de portada: ‘Ah, es Mohamed Salah, no te sorprendas’. Es un problema profundo”.
Así se va Salah de Anfield: entre condiciones millonarias para su próximo destino, reproches públicos, dudas internas y una sensación incómoda de que el Liverpool no solo pierde goles y asistencias, sino también un símbolo que quizá el club no supo proteger hasta el final. La Saudi Pro League ya le tiende la alfombra roja. La cuestión ahora es quién estará realmente a la altura de las exigencias del faraón.
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