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Bellingham y Rogers: la batalla por el ‘10’ de Inglaterra

Desde que asumió el banquillo de Inglaterra, Thomas Tuchel marcó una línea roja: nadie tiene el puesto garantizado. Ni siquiera Jude Bellingham. Las ausencias del centrocampista por lesión abrieron una rendija, y por ahí se ha colado Morgan Rogers con una fuerza inesperada.

El mediapunta de Aston Villa ha trasladado su brillante estado de forma en el club al escenario internacional. No ha llenado las estadísticas de goles, pero sí de influencia. Como un ‘10’ clásico, más puro que Bellingham en esa zona, se ha convertido en una pieza clave mientras Tuchel probaba fórmulas durante la fase de clasificación. El técnico no lo esconde: se ha ganado el derecho a competir de tú a tú.

“En lugar de buscar un sitio para los mejores jugadores solo para tenerlos en el campo, quizá es mejor poner a cada uno en su mejor posición y generar competencia. Ahora mismo, la competencia es entre los dos”, explicó el alemán en noviembre, sobre la pugna entre Rogers y Bellingham para jugar por detrás de Harry Kane.

Por rendimiento, Rogers tiene argumentos de sobra. Lo que ha ofrecido con la camiseta de Villa y con la de Inglaterra en el último año sostiene su candidatura. Bellingham, en cambio, llega obligado a demostrar que puede dar todavía más si quiere recuperar ese trono.

El carácter de Bellingham, bajo el microscopio

El problema de Bellingham no es solo físico ni táctico. Es también de percepción. Su fútbol siempre ha ido acompañado de una dosis de bravura, de ese punto de arrogancia competitiva que engancha… hasta que se desborda.

Ocurrió en la derrota 3-1 ante Senegal el pasado junio. Una decisión del VAR en contra de Inglaterra desató una reacción furiosa del centrocampista, captada por las cámaras y amplificada por el debate público. El episodio reabrió dudas sobre su actitud.

Tuchel fue preguntado por aquella escena en una entrevista con TalkSport tras el amistoso en el City Ground. Y defendió que ese fuego interior, bien dirigido, puede ser un arma.

“Creo que aporta un filo competitivo que nosotros aceptamos y que necesitamos si queremos lograr cosas grandes”, dijo. “Hay que canalizarlo. Ese filo tiene que dirigirse hacia el rival, hacia nuestra meta, y no para intimidar compañeros o ser demasiado agresivo con compañeros o árbitros”.

En ese contexto llegó la frase más polémica de su etapa al frente de Inglaterra, cuando habló de cómo veía su propia madre al gran referente del equipo.

“Veo que puede generar emociones mezcladas. Lo veo con mis padres, con mi madre, que a veces no reconoce al chico agradable, educado y bien comportado que yo veo… Si sonríe, conquista a todo el mundo, pero a veces se ve la rabia, el hambre y el fuego, y sale de una forma que puede resultar un poco repulsiva. Por ejemplo, para mi madre, cuando se sienta delante de la televisión, lo noto. Pero en general estamos muy contentos de tenerlo, es un chico especial”.

La frase corrió como la pólvora. Y desde entonces, cada gesto de Bellingham con la selección se analiza con lupa.

Bancillo, gestos y una defensa con mensaje

Tras su operación, Bellingham no volvió a una convocatoria de Inglaterra hasta noviembre. El reencuentro con Tuchel llegó cargado de morbo. En el primer partido de ese parón, ante Serbia, el técnico lo dejó en el banquillo. Tres días después, lo devolvió al once contra Albania. El foco, sin embargo, no se fue del ‘5’.

Con seis minutos por jugarse en el último clasificatorio, Tuchel decidió sustituirlo. Las cámaras captaron lo que pareció ser un gesto airado del centrocampista al abandonar el campo. Otra vez, el carácter por delante del juego.

“Esa es la decisión, y él tiene que aceptarla”, zanjó Tuchel. “Su amigo está esperando en la banda, así que tiene que aceptarlo, respetarlo y seguir adelante”.

Mientras el seleccionador pedía respeto a las decisiones técnicas, fuera del vestuario surgía una defensa mucho más contundente. El exdelantero de Inglaterra Ian Wright salió en apoyo de Bellingham y apuntó a un trasfondo incómodo en parte de las críticas.

“Creo que no están preparados para una superestrella negra que se mueva como Jude se está moviendo. No pueden tocarle”, afirmó sobre ciertos sectores de la prensa y la afición inglesas. “Sale, rinde, hace lo que hace. Es demasiado altivo para esa gente.

Todos aman a N’Golo Kanté. Es un hombre negro humilde, hace su trabajo. Alguien como Jude asusta a esa gente por su capacidad y la inspiración que puede dar. Porque si eres negro, eres directo y juegas a ese nivel sin preocuparte, eso asusta a cierta gente. Es agotador tener que hablar de esto”.

El debate ya no era solo futbolístico. Era cultural, social, identitario. Y Bellingham, en el centro de la tormenta.

El dilema de Dallas

Entre tanto ruido, una certeza se mantiene: cuando Bellingham está en su mejor versión, Inglaterra es mejor equipo. Su problema reciente es la continuidad. Esas noches en las que domina el partido, pisa las dos áreas y marca la diferencia se han vuelto menos frecuentes.

Con el estreno mundialista en Dallas a la vuelta de la esquina, Tuchel se enfrenta a una decisión que puede marcar el torneo: apostar por uno de los centrocampistas más talentosos del planeta, capaz de incendiar un partido… o de incendiarse a sí mismo, o elegir al hombre del momento, Rogers, más en forma pero sin experiencia en grandes torneos.

Tuchel ha intentado encender la chispa competitiva de Bellingham, provocarlo, retarlo en público. Sin embargo, el ruido que rodea cada palabra, incluidos sus propios comentarios desafortunados, ha tapado casi cualquier análisis serio sobre el nivel real del jugador en los últimos meses.

Bellingham llevará el dorsal ‘10’ este verano. Eso ya está decidido. Lo que no está escrito es si ese número también será suyo en el césped en el debut ante Croacia.

Lo que sí parece inevitable es que Bellingham acaparará titulares en este Mundial. Por actuaciones que definan partidos o por gestos de frustración. En esa moneda al aire, entre el genio y la indisciplina, puede estar el verdadero destino de Inglaterra.

Bellingham y Rogers: la batalla por el ‘10’ de Inglaterra