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CAS confirma sanción al Real Madrid por cánticos homófobos

El Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS) ha cerrado la puerta a la última ofensiva jurídica del Real Madrid. El club blanco pierde su recurso contra la sanción de Uefa por los cánticos homófobos dirigidos a Pep Guardiola durante un duelo de Champions League ante el Manchester City, y lo hace con una resolución dura, sin espacio para los matices.

Un fallo contundente contra el Real Madrid

El máximo tribunal deportivo ratifica íntegramente el castigo: 30.000 euros de multa y un periodo de prueba de dos años, durante el cual el cierre de una pequeña zona del estadio se activará para un partido de Champions si se repiten incidentes similares. La resolución, fechada el 14 de abril y ahora publicada en detalle, no deja dudas sobre la gravedad de lo ocurrido.

Los jueces califican el cántico como “de naturaleza discriminatoria severa”, muy por encima de lo que pueda entenderse como sátira o burla aceptable. La línea, para el CAS, se cruzó de forma clara.

El incidente se remonta a febrero del año pasado, en el segundo partido del play-off de octavos, un 3-1 del Real Madrid al Manchester City. En la segunda parte, parte de la grada entonó un cántico en el que se decía que Guardiola estaba delgado, que consumía drogas y que se le vería en el barrio más abiertamente gay de la capital. Un perito ante el tribunal enlazó ese cántico con la insinuación de que el exentrenador del Barcelona estaba “infectado con VIH/SIDA”, según recoge el propio laudo.

El argumento del “humor” no convence

La defensa del Real Madrid intentó llevar el caso a otro terreno. Sus abogados sostuvieron que expresiones “humorísticas, exageradas o dirigidas a instituciones poderosas o figuras públicas” debían analizarse en su contexto específico. En otras palabras, que se trataba de una forma de burla, no de un ataque discriminatorio.

Incluso pusieron en duda el origen del cántico, sugiriendo que podrían haber sido aficionados del Manchester City quienes lo entonaran, una tesis planteada cuando Uefa juzgó por primera vez el caso en febrero de 2025. También cuestionaron con dureza el informe de los expertos de Fare, al que atribuyeron “defectos formales y sustantivos muy graves”.

Nada de eso caló en el CAS. El vídeo del cántico, grabado en directo y difundido después en redes sociales, fue una de las piezas clave del caso. Ese material lo aportó la Fare Network, organización que colabora con Fifa en la vigilancia de incidentes discriminatorios en competiciones internacionales. Para los jueces, las pruebas eran claras y el marco jurídico de Uefa, también.

Uefa aprieta el discurso: el peso de la homofobia en el fútbol

Los abogados de Uefa no se limitaron a defender una sanción concreta. Llevaron al estrado una visión más amplia: la homofobia como una herida estructural del fútbol.

En su alegato ante el CAS, subrayaron que la homofobia ha proyectado “una sombra larga y profundamente inquietante” sobre el deporte, marcado durante décadas por una cultura de machismo, exclusión, prejuicio y hostilidad hacia personas por su orientación sexual. Un lenguaje poco habitual en escritos jurídicos, pero que marca el tono del caso.

La representación legal del organismo europeo añadió que esa intolerancia persistente ha afectado la vida personal y profesional de innumerables futbolistas, entrenadores y aficionados, y que en el pasado ha desembocado incluso en desenlaces trágicos.

En ese marco, el mensaje a un club del tamaño del Real Madrid fue directo. Uefa sostuvo que la entidad “debería ser la primera en luchar contra esos cánticos, en lugar de contratar abogados de alto perfil para recurrir al CAS”. También recordó una cifra que coloca la multa en perspectiva: los 30.000 euros representan apenas el 0,03% de los más de 100 millones de euros que el club ingresó en premios de Champions esa temporada.

Un litigio en medio de otra guerra con Uefa

La vista en Lausana, Suiza, se celebró el pasado septiembre, con un telón de fondo envenenado: la batalla judicial entre el Real Madrid y Uefa por el fallido proyecto de la Superliga. Durante años, el club blanco ha sido el gran estandarte de esa ruptura con el modelo actual de competiciones europeas.

Mientras los jueces del CAS redactaban su decisión sobre los cánticos homófobos, Real Madrid y Uefa cerraban precisamente ese otro frente, alcanzando un acuerdo sobre la disputa de la Superliga hace apenas tres meses. Un cierre de conflicto que no ha suavizado el dictamen en este caso.

La resolución deja claro que la lucha contra la discriminación no se negocia en los despachos como un contencioso económico o de gobernanza. Al menos, no esta vez.

El mensaje a la grada antes del siguiente Madrid–City

El impacto del caso no se quedó en los archivos del CAS. Antes de que el Real Madrid volviera a recibir al Manchester City en la Champions, el pasado marzo, el club se movió internamente. Según se ha informado, dirigentes blancos se reunieron con grupos de aficionados para evitar que Guardiola volviera a ser objeto de insultos o cánticos de carácter discriminatorio.

No se trata solo de evitar una nueva sanción o el cierre de un sector del estadio. El laudo del CAS coloca el foco sobre la responsabilidad de los grandes clubes a la hora de marcar el tono del debate en las gradas. Y, por extensión, en el fútbol europeo.

La sanción ya está escrita. El precedente, también. La próxima vez que un cántico cruce esa línea, ¿quién podrá decir que no sabía hasta dónde llegaban las consecuencias?