Everton busca refuerzos mientras West Ham se resiste a vender
El mercado de fichajes abre hoy y en Goodison Park no hay aún operaciones cerradas, pero sí un ruido de fondo que va subiendo de volumen. Everton necesita refuerzos y, como tantos clubes, ha fijado la vista en el botín más evidente: la plantilla de un West Ham United recién descendido. Sobre el papel, un escenario ideal. En la práctica, bastante más complejo.
Porque mientras en Liverpool se hacen cuentas y se estudian perfiles, en Londres Daniel Kretinsky se ha plantado. El empresario checo, dispuesto a convertirse en el máximo accionista de los Hammers, asegura que no habrá desbandada. No por obligación económica, al menos.
Hackney, la primera pieza del plan de Moyes
Antes de mirar a West Ham, David Moyes tiene otro frente prioritario: Hayden Hackney. El mediocentro de Middlesbrough, elegido Jugador de la Temporada en Championship, quiere vestir de azul. Esa es la voluntad que se filtra. El problema está en la cifra que hará ceder a su club de formación.
Everton insiste, las conversaciones siguen, y el escocés ve en Hackney el tipo de centrocampista que falta en su sala de máquinas. Dinámico, con criterio y margen de crecimiento. Si el acuerdo se cierra, condicionará el resto del puzzle, sobre todo en la zona central.
Ahí aparece un viejo objetivo: Tomas Soucek. Moyes ya intentó llevárselo el verano pasado y su nombre vuelve a circular. La duda es clara: si llega Hackney, ¿tiene sentido apostar de nuevo por un veterano de perfil similar en cuanto a presencia y trabajo en el medio? El equilibrio deportivo y económico marcará la respuesta.
La vía West Ham: oportunidades… con candado
La lógica del mercado decía que un club como West Ham, recién caído al Championship, tendría que vender. Rebajar masa salarial, ajustar cuentas, aceptar ofertas por sus nombres más cotizados. Pero Kretinsky ha cambiado el guion.
El sábado se anunció su acuerdo con la familia del fallecido David Gold para comprar parte de sus acciones. Si la operación se completa, su participación alcanzará el 43%. Con ese respaldo, el checo ha lanzado un mensaje nítido en una entrevista exclusiva: no hay urgencia por vender.
“Tenemos una estrategia muy creíble. No necesitamos vender jugadores por razones financieras. Hacemos esto para asegurarnos de que ascendemos de inmediato a la Premier League. Ese es nuestro único objetivo”, subraya.
Y remata: “Los jugadores clave nos esperan. Quieren ver que hay una posibilidad real de mantener el bloque. Lo que importa es financiación, estrategia y consistencia. Hablamos con todos. Necesitan ver que nuestro proyecto es real y serio. El ascenso es nuestro único objetivo”.
Para Everton, esa declaración es un jarro de agua fría. Los Hammers ya no parecen un supermercado de ofertas, sino un rival decidido a blindar su columna vertebral para regresar por la vía rápida.
Laterales, bandas y un viejo anhelo llamado Bowen
En Goodison, las necesidades están claras. El lateral derecho es prioridad, aunque los movimientos no siempre coinciden con los rumores. Hace apenas unas semanas se informó de que, pese a la urgencia en esa posición, Aaron Wan-Bissaka no estaba siendo perseguido en ese momento. Señal de que el club busca un perfil muy concreto o un coste más ajustado.
Por la izquierda, el escenario es distinto. Vitalii Mykolenko acaba de firmar un nuevo contrato por tres años, garantía de estabilidad y fiabilidad defensiva. Pero Moyes quiere otra herramienta: un lateral más agresivo en ataque. Ahí entra el nombre de El Hadji Malick Diouf, vinculado a Everton como opción para ofrecer un contraste claro con el ucraniano. Un carrilero capaz de estirar el campo, ganar metros y dar algo que hoy falta: profundidad sostenida desde atrás.
En las bandas ofensivas, el deseo es conocido desde hace tiempo. Moyes sueña con volver a trabajar con Jarrod Bowen. El capitán de West Ham, sin embargo, no sólo atrae al técnico escocés. Es un jugador de élite, con pretendientes en todas las alturas de la tabla. Cualquier negociación partiría de cifras muy altas y choca de frente con el plan de Kretinsky de mantener a sus “key players”.
Otro nombre que aparece en el radar es Crysencio Summerville. El extremo ha ganado aún más brillo con un gol de alta factura con la selección de Ronald Koeman en el debut mundialista ante Japón. Ritmo, desborde, capacidad para romper por fuera y por dentro: justo el tipo de chispa que Everton necesita en los costados. Pero, como con Bowen, un perfil así no pasa desapercibido y la competencia será feroz.
El eterno problema del ‘9’ y la pista Castellanos
En el área, el diagnóstico es tan simple como incómodo: los delanteros centro contrastados cuestan caro y están muy solicitados. En el club lo asumen. No se trata de no querer fichar un ‘9’, sino de encontrar uno que encaje en el presupuesto y en la idea de juego.
Si aparece una oportunidad razonable, Everton la explorará. En ese contexto, un informe publicado este fin de semana apunta a Taty Castellanos como posible opción. El internacional argentino de 27 años llegó a West Ham en enero procedente de Lazio. No pudo evitar el descenso, pero dejó siete goles en 22 partidos. Números respetables en un equipo en caída y una muestra de que puede producir en un entorno complicado.
Para Goodison, su perfil tiene sentido: conoce ya el ritmo del fútbol inglés, tiene edad para rendir de inmediato y margen para revalorizarse. El obstáculo vuelve a ser el mismo: West Ham no necesita vender y aspira a subir a la primera a la primera. ¿Estaría dispuesto Kretinsky a desprenderse de un delantero que ya ha empezado a responder en el campo?
Un mercado de fricción
Everton se asoma a un mercado en el que las necesidades son claras, las ideas están sobre la mesa y los objetivos empiezan a tomar forma: Hackney como apuesta de presente y futuro, un lateral izquierdo más ofensivo, velocidad por fuera, un ‘9’ que marque diferencias.
Pero el plan choca con un West Ham herido, sí, aunque lejos de estar desmantelado. Kretinsky quiere convertir el descenso en un paréntesis, no en el inicio de una liquidación. Quiere mantener a sus figuras, consolidar el proyecto de Nuno Espírito Santo y regresar a la Premier League sin perder músculo.
Entre la urgencia de reconstruir en Goodison y la determinación de resistir en el este de Londres, el verano se presenta como un pulso silencioso. La pregunta es quién cederá primero: el mercado, los jugadores… o las ambiciones cruzadas de dos clubes que se juegan mucho más que un simple fichaje.
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