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Kylian Mbappé y su papel en la política francesa

Kylian Mbappé, capitán de Francia y símbolo global del fútbol moderno, ha vuelto a salir del césped para pisar un terreno aún más resbaladizo: la política francesa. Y su última entrada ha encendido de nuevo la ira del partido de extrema derecha de Marine Le Pen.

El delantero de 27 años, nacido en 1998 en los suburbios del norte de París, en una familia de origen argelino y camerunés, aprovechó una entrevista con Vanity Fair para expresar su inquietud ante la posibilidad de que el Rassemblement National (RN) gane las presidenciales del próximo año. Sus palabras fueron directas: sabe, dijo, “lo que significa y qué consecuencias puede tener para mi país cuando gente como ellos llega al poder”.

La reacción del RN no tardó ni un regate.

Bardella contra Mbappé, un duelo que ya es personal

Jordan Bardella, presidente del Rassemblement National y rostro emergente de la extrema derecha francesa, respondió con ironía y un dardo futbolístico bien calculado. Recordó la marcha de Mbappé de Paris Saint-Germain en 2024 rumbo a Real Madrid, justo antes de que el club parisino conquistara por fin la Champions League.

“Sé lo que pasa cuando Kylian Mbappé deja el PSG: ¡el club gana la Champions League! (Y quizá pronto una segunda vez)”, escribió en redes sociales, aprovechando el altavoz digital para reducir el discurso político del jugador a una burla deportiva.

Marine Le Pen, por su parte, se sumó a la ofensiva con un tono igualmente sarcástico. En declaraciones a RTL, aseguró que le resultaba “tranquilizador” que Mbappé no quisiera ver a su partido en el poder, porque, según ella, su propia estrategia deportiva —salir del PSG para ganar más títulos en Real Madrid— no habría funcionado. Y remató con un mensaje claro a los aficionados: los hinchas, dijo, son “lo bastante libres” para decidir su voto sin dejarse influir por el capitán de la selección.

El RN buscó, así, encajonar al jugador en un papel estrictamente deportivo.

“Capitán de todos” o “activista político”

Julien Odoul, diputado y portavoz del RN, fue más allá. Recordó que Mbappé, como capitán de la selección francesa, “debe representar a toda Francia”, incluidos los millones de votantes de su partido, y advirtió que no debería convertirse en un “activista político”.

El mensaje es nítido: el RN quiere un Mbappé icono nacional, pero mudo en materia política.

Sin embargo, el delantero no parece dispuesto a aceptar ese reparto de papeles. Ya en las legislativas anticipadas de 2024, cuando el RN logró avances significativos, calificó esos resultados de “catastróficos”. Aquellas declaraciones abrieron un primer frente con Bardella, que le acusó entonces de dar “lecciones” desde el privilegio a gente “que ya no llega a fin de mes” y “no se siente segura”.

El conflicto no es nuevo. Solo se ha intensificado.

“Antes que futbolista, eres ciudadano”

En Vanity Fair, Mbappé respondió a quienes le reprochan hablar de política desde la cima del fútbol de élite y con una fortuna millonaria. Para él, la camiseta no borra el documento de identidad.

“Aun siendo futbolista, eres ante todo ciudadano”, explicó. “No estamos desconectados del mundo ni de lo que pasa en nuestro país. La gente a veces piensa que, porque tenemos dinero, porque somos famosos, estos problemas no nos afectan”. Y remató: los futbolistas “tenemos voz, como todos”.

Sus palabras no se quedaron en un gesto aislado. Reconoció que el avance del RN en el Parlamento en 2024 le causó un impacto real, tanto a él como a otros jugadores. “Somos ciudadanos y no podemos quedarnos sentados diciendo que todo irá bien y salir a jugar”, apuntó. “Tenemos que combatir la idea de que un futbolista debe limitarse a jugar y callarse”.

En otras palabras: Mbappé no acepta el rol de estrella despolitizada. Y el RN no acepta que un icono de su tamaño cuestione su proyecto.

Un símbolo de diversidad frente a un partido que divide

La figura de Mbappé trasciende el fútbol en Francia. Es el rostro de una selección presentada durante años como espejo de la diversidad del país, heredera de aquella Francia campeona del mundo en 1998, mitificada como “Black-Blanc-Beur” —negro, blanco, árabe— con Zinedine Zidane como emblema.

Nacido precisamente en 1998, Mbappé encarna esa continuidad: un niño de los suburbios que se convirtió en superestrella mundial, utilizado muchas veces por la clase política como prueba de que la integración funciona… o como campo de batalla simbólico cuando se discute la identidad nacional.

El choque con el RN no se produce en el vacío. Llega en un momento en que muchos analistas sitúan a la extrema derecha a las puertas del Elíseo y mientras parte del país observa con inquietud cómo se endurece el debate sobre inmigración, seguridad y cohesión social.

El cálculo político del RN… y sus riesgos

William Thay, del think tank Le Millénaire, ve en la respuesta de Bardella algo más que un arrebato. Según explicó a Reuters, el líder del RN habría actuado con frialdad táctica: la popularidad de Mbappé se habría erosionado en Francia desde su salida del PSG, lastrada por una imagen de cierta arrogancia y por resultados menos impactantes de lo esperado en Real Madrid.

Atacar ahora al delantero, en ese contexto, podría parecer una jugada de bajo riesgo. Un intento de presentar al RN como defensor de “la gente común” frente a una élite deportiva rica y desconectada.

Pero Thay también advierte del reverso de la estrategia. Golpear a una de las mayores estrellas deportivas del país puede volverse contra el partido, sobre todo entre los votantes moderados que temen que el RN profundice las fracturas sociales en lugar de cerrarlas.

En el fondo, la pregunta ya no es solo si Kylian Mbappé debe hablar de política. Es si Francia está dispuesta a aceptar que sus ídolos, los mismos que celebra cuando marcan en un Mundial, también tomen la palabra cuando sienten que el partido se juega fuera del estadio.