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El Napoli al borde del abismo tras la derrota contra Bologna

El estadio de Napoli se quedó helado. Una noche que debía consolidar el camino hacia la próxima Champions League terminó convertida en un aviso severo: nada está garantizado. Bologna se llevó una victoria dramática de Nápoles y dejó al equipo de Antonio Conte al borde del precipicio, con solo dos jornadas de Serie A por delante y el top cuatro en entredicho.

Sin Kevin De Bruyne ni Romelu Lukaku, el Napoli saltó al campo desnudo de jerarquía ofensiva. Y lo pagó de inmediato. Bologna olió la fragilidad y golpeó dos veces muy pronto, aprovechando un equipo partido, sin referencias claras y con dudas en cada repliegue. El público apenas había terminado de acomodarse cuando el marcador ya mostraba una montaña que escalar.

El Napoli, herido, reaccionó tarde pero con orgullo. Giovanni Di Lorenzo encendió la mecha, tirando de carácter más que de táctica. El capitán apareció para recortar distancias y devolver algo de pulso a un equipo que había empezado el partido mirando al suelo. A partir de ahí, el duelo cambió de tono: más nervio, más ida y vuelta, menos control.

La presión terminó encontrando recompensa en las botas de Alisson Santos. El brasileño firmó el 2-2 tras una buena acción colectiva que tuvo un detalle clave: la asistencia de Rasmus Hojlund. El danés, en plena sequía goleadora —seis partidos de liga sin marcar—, volvió a demostrar que su impacto no se mide solo en tantos. Fue su cuarta asistencia en esta Serie A, un dato que sostiene parte del discurso de Conte.

Porque el técnico, nada más terminar el encuentro, salió en defensa de su delantero en DAZN. Recordó que Hojlund suma 10 goles en 31 apariciones ligueras, pero sobre todo subrayó el contexto: “Es el único delantero que tenemos en la plantilla; juega siempre. Esta temporada deberíamos haber tenido la posibilidad de darle descanso y sacarlo durante los partidos. Tiene muchísima energía. Hay momentos en los que hay que atacar al espacio y otros en los que hay que proteger el balón”. Conte no buscó excusas, pero sí quiso marcar las prioridades: la gestión física y mental de un jugador de solo 23 años.

El empate parecía salvar la noche. El estadio respiraba. El Napoli, sin brillantez, había logrado levantarse de una desventaja que podía haberlo destrozado. Pero el partido aún guardaba un giro cruel.

Jonathan Rowe apareció en el tramo final para firmar una volea acrobática que silenció Nápoles. Un remate de esos que se recuerdan en los resúmenes de final de temporada, bello para el espectador neutral, demoledor para el equipo local. El 2-3 cayó como un jarro de agua helada sobre un Napoli que ya se veía, al menos, con un punto de oxígeno en la carrera por la Champions.

Conte, de nuevo, volvió a poner el foco en la perspectiva con Hojlund: “Tiene cualidades excelentes, solo tiene 23 años y un margen de mejora enorme. No podemos decir nada de él”. El mensaje es claro: el problema no es el nueve, es todo lo que le rodea. La carga de minutos, la falta de alternativas, la estructura defensiva que se desmorona en casa encajando tres goles en un partido clave.

El calendario no concede tregua. El domingo espera una visita de alto voltaje a Pisa. Allí, el Napoli ya no tiene margen para especular: solo vale ganar si quiere seguir dependiendo, aunque sea parcialmente, de sí mismo en la pelea por los puestos de Champions. Después llegará Udinese, en el cierre de la campaña, con el Stadio Diego Armando Maradona convertido, probablemente, en un termómetro de ansiedad y expectativas.

La ecuación es sencilla y brutal: dos partidos, un objetivo, una defensa en entredicho y un único delantero al que se le pide sostener el peso del gol. Conte necesita que su equipo recupere la solidez atrás que lo ha caracterizado en otros tramos de su carrera como técnico. Hojlund, mientras tanto, seguirá siendo la gran esperanza ofensiva de un Napoli que ya no se puede permitir otra noche como la de Bologna.

La pregunta ya no es si este equipo merece la Champions. La cuestión es si tendrá tiempo, y piernas, para demostrarlo antes de que el calendario dicte sentencia.

El Napoli al borde del abismo tras la derrota contra Bologna