Neymar genera preocupación en Brasil antes del Mundial 2026
A Brasil se le encogió el corazón otra vez. Neymar, a semanas de que ruede el balón en Norteamérica, vuelve a encender las alarmas.
Durante un entrenamiento con Santos, el delantero de 34 años sufrió un problema en la pantorrilla derecha que reabre un debate que parecía eterno: ¿llegará realmente en condiciones al Mundial?
El club paulista confirmó un edema de 2 milímetros en el gemelo derecho. Lesión leve, sí, pero inoportuna como pocas. Neymar se perderá los próximos partidos con Santos mientras se recupera. Los médicos del club manejan un plazo de entre cinco y diez días para su regreso, un margen corto en el calendario, pero enorme en términos de preocupación para la Seleção.
En la Confederación Brasileña de Fútbol nadie quiere correr riesgos. No a estas alturas.
Un parte médico pequeño, una preocupación gigante
Rodrigo Zogaib, jefe de los servicios médicos de Santos, definió la dolencia como “leve”. El diagnóstico invita al optimismo, pero el contexto no. Neymar llega de años marcados por lesiones y de una cirugía de ligamento cruzado anterior tras su último partido con Brasil en octubre de 2023.
Su vuelta a Santos a comienzos de año había encendido la ilusión: buenas actuaciones, señales de que el talento seguía intacto y el físico, al menos, respondía. Este nuevo contratiempo, aunque menor, vuelve a colocar un signo de interrogación sobre su estado real antes del gran torneo.
Mientras tanto, en la concentración de Brasil ya se preparan para vigilar cada paso. En cuanto Neymar pise Granja Comary, el cuerpo médico de la selección tiene previsto someterlo a exámenes detallados para medir riesgos, tiempos y límites. Nada quedará al azar.
Los primeros indicios apuntan a que podría quedarse fuera de los amistosos previos ante Panamá y Egipto. Un mensaje claro: nadie va a exponerlo en partidos de preparación si existe la mínima duda.
El plan de Ancelotti: rigor físico y cero concesiones
Carlo Ancelotti ya había marcado la línea hace tiempo. El técnico italiano, que busca conducir a Brasil a su sexto título mundial, impuso normas estrictas de preparación física para todo el grupo. No hay excepciones. Ni siquiera para Neymar.
El atacante fue incluido en la lista de 26 jugadores anunciada el 18 de mayo, pese a su historial reciente de lesiones. Su presencia se considera clave por jerarquía, talento y peso específico dentro del vestuario. Pero Ancelotti insiste en un mensaje: nadie estará por encima de la condición física del equipo.
El plan del entrenador pasa por ubicar a Neymar en una zona más adelantada y creativa, con menos desgaste en recorridos largos y duelos físicos constantes. Más balón, menos kilómetros. Aun así, el técnico no quiere que la estructura dependa de un solo hombre. Su discurso apunta a un equipo equilibrado, capaz de sostenerse incluso si su gran estrella no está al cien por cien.
Brasil debutará en el Grupo C ante Marruecos en el MetLife Stadium de New Jersey. Después llegarán Haití y Escocia. Tres partidos que, sobre el papel, deberían servir para asentar automatismos y ganar confianza. Pero todo ese plan cambia de tono cuando el nombre de Neymar entra en la ecuación.
Veintidós años de espera y un líder en duda
Brasil no levanta la Copa del Mundo desde 2002. Más de dos décadas sin tocar el trofeo que marcó la identidad del país. La presión es enorme. El margen de error, mínimo.
Neymar sigue siendo el máximo goleador histórico de la selección y uno de los futbolistas más experimentados del plantel. Su sola presencia altera la forma de jugar, la manera de defenderlo de los rivales y hasta el ánimo de la hinchada. Con él, Brasil se siente más cerca de la gloria. Sin él, el discurso cambia.
La ampliación del torneo a 48 selecciones abre un cuadro más largo, más exigente, con más viajes y más desgaste. Justo el tipo de escenario que obliga a administrar con lupa el físico de un jugador con tantos kilómetros y cicatrices en las piernas.
Por eso este edema, por pequeño que sea, no se lee como una simple molestia muscular. Se lee como una advertencia.
Un tramo final de carrera bajo examen
Cada lesión pesa más cuando el calendario ya no perdona. Neymar llega a la recta final de su carrera con la sensación de estar siempre a un examen físico permanente. Se rehízo de una operación de rodilla para volver a ganarse un lugar en la lista mundialista. Ahora se enfrenta a otra prueba, distinta pero igual de simbólica: demostrar que puede sostenerse sano cuando más lo necesita su país.
En la CBF mantienen el discurso de la esperanza. Confían en que el plazo de recuperación se cumpla, que la lesión no deje secuelas y que Neymar pueda estar disponible desde el inicio del Mundial. Al mismo tiempo, el cuerpo técnico trabaja en planes alternativos por si el tiempo se alarga o el jugador no alcanza el ritmo competitivo ideal.
Los próximos días, entre estudios médicos en Granja Comary y decisiones de Ancelotti, pueden redefinir el peso de Brasil en el torneo. El país sueña con la sexta estrella. El equipo se prepara para un maratón de partidos. Y todo, una vez más, gira alrededor de la misma pregunta:
¿Podrá Neymar sostener el cuerpo a la altura del talento en el que Brasil ha confiado durante más de una década?
Podría interesarte

Bastian Schweinsteiger se defiende de la polémica sobre el fútbol africano

El plan del Manchester United para fichar a Tchouameni

Mauricio Pochettino y su futuro en la selección de fútbol de EE.UU.

Felix Nmecha en la mira de Manchester United: el centrocampista que brilla en Alemania

Japón se enfrenta a Brasil en octavos: una final anticipada

Dani Ceballos cierra su etapa en el Real Madrid
