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Portugal rinde homenaje a Diogo Jota en su debut mundialista

El Mundial en Norteamérica amaneció con una reverencia obligada: Lionel Messi. Un triplete del argentino, que igualó a Miroslav Klose como máximo goleador histórico del torneo, encendió definitivamente la competición. A su alrededor, Kylian Mbappé y Erling Haaland añadieron dos goles cada uno y completaron una jornada de superestrellas en el escaparate más grande del fútbol.

Hoy, el foco se desplaza a otro coloso que se niega a ceder ante el tiempo: Cristiano Ronaldo. Portugal debuta en el torneo, pero su estreno va mucho más allá del resultado. Es el primer partido mundialista desde la muerte de Diogo Jota, y el balón llevará también el peso del duelo.

Portugal, un debut con brazalete y vacío

La muerte de Diogo Jota, junto a su hermano André Silva, en un accidente de coche el año pasado, sacudió a Portugal y a Liverpool. El delantero acababa de casarse con su pareja de toda la vida, Rute Cardoso, con quien tenía tres hijos. El golpe fue devastador en el vestuario inglés, donde varios jugadores reconocieron que les costó concentrarse en el fútbol mientras trataban de procesar la pérdida.

Ese dolor viaja ahora con la selección portuguesa a este Mundial. No solo cargan con las expectativas de un país; también con el hueco de un compañero que, por talento y jerarquía, habría estado en la lista.

Roberto Martínez lo nombró miembro honorario de la selección al anunciar la convocatoria. El primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, entregó a cada jugador una pulsera con su nombre junto al de Jota. El equipo planea lucirlas en el estreno ante DR Congo en el Houston Stadium (NRG Stadium), a las 13:00 ET.

“Se aseguraron de que fuera una muñequera que pudiéramos usar en el campo”, explicó Vitinha ante los medios. “Nos dejó elegir si queríamos usarla o no, durante el día o durante el partido. La recibimos con mucho cariño y elegimos usarla”.

El gesto es sencillo. La carga emocional, enorme. Cada balón dividido, cada carrera, llevará la sombra de un sueño truncado: Jota siempre había imaginado jugar un Mundial. Sus compañeros lo saben. “Queremos ganarlo no solo porque es un Mundial y es el sueño de todos, sino también por él”, confesó Vitinha a CNN Sports a comienzos de año.

Ronaldo, la eternidad a examen

Entre el homenaje y el himno, el fútbol. Portugal necesita empezar con tres puntos. Y, como casi siempre, la mirada se posará en Cristiano Ronaldo.

Ya no es el huracán físico de hace una década, pero sigue siendo la referencia de un equipo repleto de talento nuevo. El centro del campo que pueden alinear Bruno Fernandes, Vitinha, Bernardo Silva y João Neves está entre los más completos del torneo. La gran incógnita: si la presencia de Ronaldo potenciará o restará fluidez a ese engranaje.

En Qatar 2022, el cinco veces ganador del Balón de Oro firmó un torneo discreto y acabó en el banquillo. Repetir la decisión en un partido inaugural exigiría mucho coraje. La exhibición de Messi anoche recordó una verdad vieja como el fútbol: la clase no caduca. Y Ronaldo sigue sabiendo exactamente dónde está la portería.

Al otro lado, DR Congo no llega para hacer turismo. Es la teórica cenicienta, sí, pero con armas claras. Yoane Wissa se perfila como su gran referencia ofensiva, mientras el resto del equipo se ordena en torno a la disciplina táctica y la solidez. Un error ante un rival tan compacto puede costar carísimo.

Inglaterra–Croacia, otra vuelta al mismo guion

A las 16:00 ET, en el Dallas Stadium (AT&T Stadium) de Arlington, se reabre una vieja herida. Inglaterra y Croacia, viejos conocidos, se cruzan en uno de los duelos más atractivos de la fase de grupos.

Inglaterra aterriza, otra vez, con el peso de la historia. Sesenta años sin levantar el trofeo para un país que respira fútbol las 24 horas. Sobre el papel, de nuevo, tiene plantilla para llegar muy lejos.

Thomas Tuchel ha optado por un mensaje claro: grupo por encima de nombres. Quedarse fuera de una lista mundialista siempre duele, pero que los sacrificados se llamen Cole Palmer o Phil Foden subraya el giro del seleccionador. Aun así, la columna vertebral impone respeto: Declan Rice, Jude Bellingham y Harry Kane liderarán el intento de reconciliar a la nación con su selección.

Frente a ellos, una Croacia que se ha convertido en su némesis reciente. La eliminación inglesa en semifinales del Mundial 2018 aún escuece. Y ahí sigue Luka Modrić, con 40 años, manejando el ritmo, el tiempo y la temperatura de los partidos. Mientras él dicte, los Vatreni se sentirán capaces de volver a incomodar a Inglaterra.

Ghana busca resurgir, Panamá sueña con su primer punto

La jornada se traslada a Toronto a las 19:00 ET. Ghana y Panamá se enfrentan en el Toronto Stadium (BMO Field) en un duelo que huele a oportunidad para ambos.

Panamá, en su segunda participación mundialista, arrastra un recuerdo doloroso de 2018: tres derrotas, fondo de grupo y un 6-1 encajado ante Inglaterra. Esta vez, la meta es mucho más humilde y concreta: sumar el primer punto en la historia del país en un Mundial. La cita ante Ghana parece, sobre el papel, la ocasión más propicia.

Ghana, durante un tiempo, pareció la gran candidata africana a romper el techo de cristal del continente. Desde aquella polémica eliminación en cuartos de final en 2010, el impulso se ha diluido. No ha vuelto a superar una fase de grupos.

Esta versión de las Black Stars no tiene el arsenal ofensivo de otras generaciones, pero cuenta con un arma en forma de delantero en racha: Antoine Semenyo, de Manchester City, llega encendido y puede marcar la diferencia desde el primer partido.

La mala noticia es la ausencia de Thomas Partey en el estreno. El centrocampista, de 33 años, vio rechazada su solicitud de visado y un juez federal canadiense confirmó la decisión, según la agencia Associated Press. A la espera de juicio por cargos de violación en el Reino Unido, podrá disputar los otros dos encuentros de la fase de grupos en territorio estadounidense, pero no estará en Toronto.

Debut de Uzbekistán y la experiencia de Colombia

El cierre del día llega a las 22:00 ET en el Mexico City Stadium (Estadio Azteca). Uzbekistán, último debutante de este Mundial, se presenta ante el mundo frente a una Colombia que conoce de memoria estas alturas.

El conjunto asiático, dirigido por el campeón del mundo Fabio Cannavaro, quiere convertirse en el único de los cuatro novatos capaz de ganar en su estreno. No será un invitado inocente. Abdukodir Khusanov, defensa de 22 años y titular habitual en Manchester City, es su rostro más reconocible y su gran referencia.

Colombia, en cambio, se apoya en nombres que ya han brillado en este escenario. James Rodríguez, explosión mundial en 2014, sigue siendo el faro creativo. A su lado, Luis Díaz llega como uno de los futbolistas más en forma del planeta. Con esa mezcla de memoria y electricidad, la selección cafetera se perfila como un examen serio para la ilusión uzbeka.

DR Congo, entre el Mundial y el miedo al brote de ébola

Mientras DR Congo se prepara para debutar ante Portugal, el país vive una crisis sanitaria que amenaza con convertirse en la peor de su historia reciente. El director del Africa Centres for Disease Control and Prevention advirtió que el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo podría ser el “peor de la historia” en la zona si no se contiene.

Más de 800 casos se han confirmado ya. El escenario complica cualquier respuesta: una región remota, densamente poblada, con inseguridad constante y crisis humanitarias superpuestas. Para agravar el cuadro, el brote responde a la variante Bundibugyo del virus, para la que no existen tratamientos ni vacunas específicos.

Las autoridades de Estados Unidos han reaccionado con controles reforzados. Los Centers for Disease Control and Prevention y el Department of Homeland Security han impuesto restricciones de entrada y cribado sanitario a pasajeros procedentes de DR Congo, Uganda y la vecina South Sudan. No se ha detectado ningún caso en territorio estadounidense, mientras la Organización Mundial de la Salud sitúa el riesgo como muy alto dentro del DRC y bajo a nivel global.

Durante el Mundial, los responsables sanitarios estadounidenses vigilan posibles brotes de varios virus. El ébola no es, paradójicamente, la mayor preocupación. En las primeras fases de la infección, el virus no se propaga con facilidad. El peligro real aparece cuando el paciente ya está muy enfermo y acumula una alta carga viral; entonces, una pequeña cantidad de fluidos corporales basta para contagiar. A esas alturas, difícilmente alguien estaría en condiciones de viajar o acudir a un estadio.

Entre la euforia de los goles y el murmullo de los himnos, el torneo avanza con una pregunta incómoda sobrevolando el debut de DR Congo: ¿puede un país celebrar su sueño futbolístico mientras pelea, al mismo tiempo, contra uno de sus peores fantasmas?