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Xabi Alonso y su legado en la Bundesliga

Cuando el árbitro señaló el final en el BayArena aquel 18 de mayo de 2024, Xabi Alonso no solo cerró un partido. Cerró una era y abrió otra. En apenas su segundo trabajo como entrenador, el primero al mando de un vestuario sénior, el técnico vasco se incrustó para siempre en la historia del fútbol alemán.

Su Bayer Leverkusen se convirtió en el primer equipo en la historia de la Bundesliga en completar una temporada entera sin perder. Invicto. Intocable. Para un club al que durante décadas se le lanzó a la cara el mote cruel de “Neverkusen”, símbolo de finales perdidas y títulos que se escapaban, el giro fue casi poético: 31 años después de su último gran trofeo, el apodo mutó a “Neverlusen”. Y el gran responsable fue Alonso.

Él, sin embargo, no quiso ocupar el centro del escenario. En cuanto el árbitro pitó el final del duelo ante el Augsburg que certificaba la gesta, Alonso se giró, buscó a su cuerpo técnico y se fundió con ellos en la celebración. Nada de héroes solitarios. Todo de equipo.

De colista a objeto de deseo

Cuando Alonso aterrizó en Leverkusen en octubre de 2022, el equipo era penúltimo en la Bundesliga, hundido en el puesto 17. El técnico habló entonces de que iba a tener “un papel importante”. Se quedó corto. Ni en sus mejores sueños podía imaginar el impacto que acabaría teniendo en el BayArena.

Europa tomó nota. Y los gigantes llamaron a su puerta. Para Alonso, el siguiente paso se redujo a dos camisetas que marcaron su carrera como jugador: Real Madrid o Liverpool.

El Liverpool le quiso en el verano de 2024 como heredero de Jürgen Klopp. Alonso, fiel a su plan, decidió quedarse un año más en Leverkusen. Aseguró que era “el lugar adecuado para desarrollarse como entrenador” y se mantuvo firme. Pero el futuro ya estaba escrito en un segundo plano: Real Madrid, doce meses después.

El movimiento se concretó al inicio de la temporada 2025/26. Llegó al Santiago Bernabéu, quizá el banquillo más expuesto del planeta, y no llegó a completar ocho meses. En enero se anunció su salida. La maquinaria de los rumores se encendió de inmediato.

Liverpool duda, Chelsea acelera

En Anfield, la figura de Arne Slot empezó a tambalearse. El equipo defendía mal su título de Premier League, el rendimiento quedaba muy por debajo de lo esperado y parte de la afición miraba ya a Alonso como salvador. Pero la directiva optó por la paciencia: confianza en Slot, al menos hasta final de temporada, y la intención de respaldarle en el próximo mercado de verano.

Ahí se abrió un hueco que el Liverpool no suele conceder. Un hueco que el Chelsea ha olfateado.

En los últimos años, Liverpool y Chelsea se han cruzado una y otra vez en el mercado: Moisés Caicedo, Romeo Lavia, más recientemente Jeremy Jacquet. Batallas constantes. Esta vez, pese a la conexión emocional de Alonso con Anfield, el camino hacia Stamford Bridge parece despejado. Sin pujas cruzadas. Sin guerra abierta.

Para el Chelsea, es casi un golpe de fortuna. Un entrenador joven, con una idea moderna, con un perfil que encaja de lleno en lo que BlueCo busca para su proyecto. Según distintas fuentes, ya se han producido contactos entre el club y el entorno de Alonso. El objetivo es claro: cerrar un acuerdo antes de que arranque el Mundial del próximo mes.

La promesa también está sobre la mesa: respaldo en verano y una plantilla abierta a una cirugía profunda tras una campaña de Premier League desastrosa. Si le entregan las llaves, el club confía en que pueda iniciar una etapa ilusionante en Stamford Bridge.

El tablero táctico de Xabi

El sello de Alonso como técnico se fue puliendo en Leverkusen, alimentado por los años que pasó como mediocentro bajo las órdenes de Pep Guardiola en el Bayern Munich. Su libreto no es rígido, pero sí reconocible: flexibilidad táctica, gusto por el balón, agresividad feroz sin él.

Durante su etapa en Leverkusen, se apoyó sobre todo en un 3-4-2-1. Líneas bien conectadas, carriles largos, interiores creativos y una presión que obligaba a sus futbolistas a “correr por el fuego” para recuperar la pelota. No se trataba solo de atacar bien. Se trataba de dominar.

Uno de los grandes beneficiados de aquel sistema fue Florian Wirtz. En la temporada invicta 2023/24, el internacional alemán, hoy en el Liverpool, firmó 18 goles y 20 asistencias en 49 partidos oficiales. Números de estrella absoluta.

Su primer curso en la Premier, sin embargo, se le ha atragantado. Wirtz no ha encontrado todavía su mejor versión en Anfield, y esa es una de las razones por las que buena parte de la grada del Liverpool sueña con ver a Alonso de vuelta en el club. Saben que ya supo construir un ecosistema perfecto para un mediapunta talentoso.

Alonso lo explicaba con sencillez: su tarea era “apoyar ese talento” y rodearlo de jugadores que le permitieran brillar. Sin esa estructura, decía, el talento no se sostiene en el tiempo. No se vuelve constante.

En Londres, muchos aficionados del Chelsea leen esas palabras y piensan en un nombre: Cole Palmer. El inglés ha sufrido esta temporada. Las lesiones han sido parte del problema, pero también la falta de libertad para moverse por zonas donde se siente más peligroso. Su mejor versión en Stamford Bridge llegó con Mauricio Pochettino, cuando se le permitió expresarse sin tantas ataduras.

La idea de un Alonso moldeando a Palmer como hizo con Wirtz dispara la imaginación en el oeste de Londres.

El otro pilar: defender para ganar

El Leverkusen invencible no fue solo un vendaval ofensivo. Fue, sobre todo, un equipo que defendió de forma casi obsesiva. En aquella histórica Bundesliga 2023/24, el conjunto de Alonso encajó solo 24 goles. El siguiente mejor registro fue el del Stuttgart, subcampeón, con 39 tantos recibidos. La diferencia habla por sí sola.

La frase de Sir Alex Ferguson resuena: “un buen ataque te gana partidos, una buena defensa te gana títulos”. Alonso la suscribe. Durante su etapa en Madrid lo dejó claro: “La defensa es una parte fundamental de nuestra identidad. La defensa gana títulos”.

El contraste con el Chelsea actual es brutal. Esta temporada, los londinenses ya han recibido 49 goles en liga, seis más que en toda la campaña 2024/25… y aún restan dos jornadas. Solo ocho equipos de la Premier han encajado más. Un dato demoledor para un club que pretende volver a competir por lo más alto.

Enzo Maresca y Liam Rosenior, dos de los técnicos que han pasado por el banquillo blue en este ciclo convulso, han lamentado públicamente los errores defensivos del equipo. Es el agujero que el club debe tapar antes de hablar en serio de títulos.

No es casualidad que el Chelsea tenga como prioridad fichar un central de nivel titular este verano. La idea, según distintas fuentes, es que el nuevo entrenador —sea Alonso u otro— participe de forma directa en esa planificación. Para el vasco, ese detalle no es menor: si percibe que el club limita la influencia del técnico en las decisiones deportivas, la operación puede enfriarse de inmediato.

Una decisión que puede marcar una década

Alonso llega a este cruce de caminos con una reputación todavía intacta. El paso fugaz por el Real Madrid se mira con cierta indulgencia: el contexto del club, su exigencia extrema y la inestabilidad que genera se reconocen como factores que han devorado incluso a técnicos consagrados. En ese sentido, el excentrocampista ha salido casi indemne.

La cuestión es qué viene ahora. Y con quién.

El historial reciente de BlueCo con sus entrenadores invita a la reflexión. Proyectos cortos, cambios bruscos, paciencia limitada. Cualquier técnico de élite se lo pensaría dos veces antes de firmar. Alonso no será la excepción.

Pero también hay otra lectura: el vasco quiere volver a los banquillos este verano. Eso se da por hecho en los despachos de media Europa. El Chelsea, mientras tanto, busca un líder para dar forma a una plantilla joven, talentosa y desordenada. El encaje, sobre el papel, es evidente.

La decisión, al final, será de Alonso. Elegir bien ahora puede definir no solo su próxima temporada, sino el rumbo de toda su carrera en los banquillos. Y quizá, también, el futuro inmediato de Stamford Bridge.

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