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Al-Hilal se centra en Mohamed Salah y reduce el interés por Raphinha

El FC Barcelona respira un poco mejor. Sin fichar, sin vender, sin rueda de prensa. Simplemente porque, a miles de kilómetros, el foco de un gigante saudí ha girado hacia otro objetivo: Mohamed Salah.

Durante semanas, el nombre de Raphinha ha estado rodeado de cifras mareantes y de un mismo destino: la Saudi Pro League. Al-Hilal, uno de los clubes más poderosos del país, llevaba tiempo siguiendo al brasileño y se le señalaba como prioridad para este verano o, como mucho, para después del Mundial de 2026. En el club azulgrana sabían que el riesgo era real.

Ahora el escenario cambia.

Al-Hilal sube la apuesta por Salah

Según informa SPORT, Al-Hilal ha intensificado las gestiones para fichar a la estrella del Liverpool. Salah pasa a ser el objetivo número uno. Y eso, directamente, rebaja la urgencia saudí por Raphinha.

El plan de Al-Hilal con el egipcio no es tímido: una propuesta de tres años, con opción a un cuarto, y un salario neto de 20 millones de euros por temporada. Es el mismo nivel de paquete económico que se había preparado para el extremo del Barça. Mismo dinero, otro protagonista.

Raphinha sigue en la lista de deseos del club saudí. No ha desaparecido. Pero ya no es el único gran nombre en la mesa ni el primero de la fila. Y ese matiz cambia por completo la sensación en los despachos del Spotify Camp Nou.

Raphinha, entre la rehabilitación y el mercado

Mientras su futuro se debate en los despachos, el día a día del brasileño es mucho más terrenal: gimnasio, campo, fisioterapia. Tres sesiones diarias para acelerar una recuperación que tiene una fecha marcada en rojo: el 5 de julio, posible día de unos cuartos de final del Mundial si Brasil supera su cruce de octavos.

El extremo se ha volcado en ese objetivo. Su prioridad inmediata no pasa por negociar contratos, sino por llegar a tiempo para ayudar a la selección. En paralelo, han aparecido informaciones que apuntan a que Raphinha habría pedido a Al-Hilal retomar las conversaciones una vez finalice su participación con Brasil en la Copa del Mundo. Nada firmado, nada cerrado, pero el interés mutuo existía y sigue latente.

Hoy, sin embargo, el ruido baja un punto. El giro saudí hacia Salah enfría el escenario de salida inmediata.

El precedente del verano de 2024

En Barcelona no olvidan el primer gran intento de Al-Hilal. Fue en el verano de 2024, justo después de la llegada de Hansi Flick al banquillo. El club árabe lanzó una ofensiva descomunal: contrato de tres años y una cifra global de 100 millones de euros netos para el jugador. Una propuesta que, como reconoció después el propio Raphinha, le hizo replantearse seriamente su futuro.

Aquella vez, el brasileño decidió seguir. Apostó por el Barça, por su rol con Flick y por el escaparate europeo. Pero el mensaje que dejó ese episodio fue claro: Arabia estaba dispuesta a tirar la casa por la ventana por él.

Por eso, cuando volvieron los rumores en las últimas semanas, en el club catalán se encendieron las alarmas. Perder a uno de los atacantes más importantes para Flick, en plena reconstrucción del proyecto, habría sido un golpe deportivo y económico delicado, por mucho que la venta pudiera aliviar las cuentas.

Menos presión, mismo valor

Con Al-Hilal concentrando ahora sus recursos y energía en Salah, la sensación en el Barça es distinta. No hay euforia, hay tregua. La amenaza no desaparece, pero se aleja unos pasos.

Raphinha sigue siendo un perfil muy atractivo para la Saudi Pro League: edad óptima, nombre consolidado en Europa, experiencia en la élite y capacidad para desequilibrar partidos. Sin embargo, ya no parece ser la primera bala de Al-Hilal. Y eso concede al Barcelona algo que no suele sobrar en los mercados de fichajes: tiempo.

Tiempo para que el jugador se recupere. Tiempo para que Flick termine de ajustar su ataque y defina el peso de Raphinha en su pizarra. Tiempo, también, para que el club valore si una gran oferta futura encajaría en su plan económico o si el brasileño debe ser pieza intocable.

Por ahora, la jugada saudí mira hacia Anfield y hacia Salah. En el Camp Nou lo observan con atención. Porque, en un mercado en el que todo se compra y se vende, a veces la mejor noticia para un club no es un fichaje, sino que alguien, lejos de allí, cambie de objetivo.