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Alisson y la decisión clave de Iraola en Liverpool

El aterrizaje de Andoni Iraola en Liverpool no tendrá periodo de cortesía. Antes incluso de asentarse en su despacho en Kirkby, el técnico vasco tendrá que abordar el asunto más delicado del verano: el futuro de Alisson Becker.

Según informa Gazzetta dello Sport, el guardameta brasileño acudirá a su primera reunión con Iraola con un mensaje claro: considera cerrada su etapa en Anfield. No es un amago ni una duda. Es una postura firme que choca frontalmente con la idea que maneja el club.

De campeón de la Premier al despido fulminante

El terremoto comenzó con la destitución de Arne Slot. El neerlandés, que había conquistado la vigésima Premier League del club en su primera campaña, llegó al final de su segundo curso muy tocado. La mala recta final de temporada le dejó sin respaldo en la grada y, en última instancia, sin respaldo en los despachos.

Tras el análisis de final de curso dirigido por Fenway Sports Group, con Michael Edwards y el director deportivo Richard Hughes al mando, Slot fue despedido el sábado. El crédito del título liguero no bastó para compensar la caída de rendimiento ni la ruptura con la afición.

Con el banquillo vacío, Liverpool ha acelerado los contactos con Iraola y quiere cerrar su contratación antes del inicio del Mundial del 11 de junio. Hughes conoce al detalle al técnico de la Euskadi, al que ya llevó a Bournemouth en julio de 2023. Esa relación será clave en las próximas semanas, porque el nuevo entrenador y el director deportivo deberán decidir si blindan a Alisson… o abren la puerta a su salida.

Juventus aprieta y Alisson ya tiene un principio de acuerdo

La situación es clara: Alisson tiene un principio de acuerdo con Juventus para un contrato de tres años, con opción a uno más. El club italiano lleva meses al acecho y la destitución de Slot, según el diario italiano, ha “restaurado la esperanza” en Turín de poder sacarlo de Anfield.

Hasta ahora, la postura de Liverpool ha sido tajante. El club ha bloqueado la salida del brasileño, una decisión que encaja con la línea marcada para este verano: ya se marchan Mohamed Salah y Andy Robertson, dos pesos pesados del vestuario, y también se irá Ibrahima Konaté, que terminará contrato y se marchará libre tras romperse las negociaciones de renovación. Perder además a Alisson significaría despojar al equipo de otra pieza de liderazgo y experiencia en el mismo mercado.

Pero el tablero puede cambiar en cuanto Iraola se siente con Hughes y con el propio portero. Ahí se jugará el partido de verdad.

Mamardashvili, Verbruggen y el efecto dominó en la portería

La clave está en la jerarquía de la portería. Si Iraola decide apostar su futuro bajo palos a Giorgi Mamardashvili como nuevo número uno, o si exige la llegada de otro guardameta titular, la posición de Alisson se debilitará. En ese escenario, Liverpool podría dejar de oponerse y abrir la puerta a su traspaso a Juventus.

El brasileño, por su parte, no quiere entrar en una guerra por minutos. No desea competir con Mamardashvili ni con otro fichaje por el puesto. Quiere garantías de ser indiscutible. Juventus se las ofrece. Y eso pesa.

Liverpool, mientras tanto, ya ha hecho los deberes por si el desenlace es inevitable. El club ha identificado a Bart Verbruggen, guardameta de Brighton & Hove Albion, como posible heredero de Alisson. Un perfil joven, con margen de crecimiento, que encaja en la línea de planificación deportiva del club.

El plan es claro: el club no quiere vender a Alisson, pero no piensa quedarse de brazos cruzados si el guardameta fuerza la situación. De ahí el avance en la búsqueda de un sustituto y el trabajo paralelo en la elección del recambio de Salah, para el que el club está “empujando” por su objetivo prioritario.

Una primera reunión que marcará el verano

Todo converge en una conversación: Iraola frente a Alisson, con Hughes como arquitecto silencioso del proyecto. El técnico vasco tendrá que decidir si construye su nuevo Liverpool desde la seguridad de un portero que ha sido símbolo y garantía durante años, o si acepta iniciar una nueva era bajo palos con otro nombre y otro perfil.

En Anfield saben que no es solo una decisión deportiva. Es una declaración de intenciones sobre qué tipo de reconstrucción quiere liderar Iraola. Y en Turín aguardan, pacientes, a que la primera gran decisión del nuevo Liverpool les abra la puerta del guardián que llevan tiempo deseando.