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Bafana Bafana y Canadá: Una Noche Histórica en el Mundial

Bafana Bafana y Canadá, dos gigantes dormidos ante su primera noche grande mundialista

En Los Ángeles no hay historia previa que sirva de guía. Solo nervios, oportunidad y la certeza de que, cuando el árbitro portugués João Pinheiro haga sonar el silbato, alguien va a escribir la página más importante de su fútbol reciente.

Sudáfrica contra Canadá. Dos selecciones que jamás habían pisado unos octavos de final de un Mundial. Dos países que conocían el torneo solo como escenario de paso, nunca como territorio de eliminación directa. Eso cambia el domingo en el Los Angeles Stadium de Inglewood.

De la cornisa al despegue: el camino de Bafana Bafana

Sudáfrica llegó a este Mundial con el peso de la historia a cuestas. Presencias en 1998, 2002 y 2010, siempre con el mismo final: maletas hechas tras la fase de grupos. Y el guion parecía calcado esta vez.

Derrota 2-0 en el debut ante la coanfitriona México. Gol en contra también ante Czechia en el segundo partido. El déjà vu era insoportable. Bafana Bafana caminaba otra vez hacia la salida.

Hasta que apareció Teboho Mokoena en el minuto 83. Su gol cambió el tono del torneo para los de Hugo Broos. No fue solo el 1-1. Fue la sensación de que Sudáfrica se negaba a repetir la misma película.

La confirmación llegó con la victoria más ruidosa de su historia reciente: 1-0 a Corea del Sur, con tanto de Thapelo Maseko en el 63’. Un marcador corto, un impacto enorme. Ese triunfo selló el segundo puesto del Grupo A y empujó a Bafana Bafana hacia Los Ángeles con una confianza que hace apenas una semana parecía impensable.

Relebohile Mofokeng firmó cuatro pases clave ante los surcoreanos, según los datos de FlashScore, y se adueñó de los focos como enlace creativo. Ronwen Williams sostuvo desde la portería. Y Maseko, con su gol, dio forma a una clasificación que Sudáfrica llevaba décadas esperando.

Todo eso, con turbulencias: la sanción ampliada a tres partidos para Themba Zwane tras su roja ante México deja a Broos sin una de sus piezas ofensivas más influyentes. Pero el técnico recupera a su metrónomo: Mokoena vuelve tras cumplir un partido de suspensión por acumulación de amarillas en los dos primeros encuentros.

El once previsto mantiene la estructura que ha dado equilibrio al equipo:

  • Ronwen Williams bajo palos;
  • línea de cuatro con Aubrey Modiba, Mbekezeli Mbokazi, Ime Okon y Khuliso Mudau;
  • doble pivote con Sphephelo Sithole y Mokoena;
  • por delante, Oswin Appollis, Mofokeng y Maseko, con Evidence Makgopa como referencia en punta.

Un bloque reconocible, un vestuario crecido y la sensación, por primera vez en mucho tiempo, de que Bafana Bafana ya no viaja al Mundial solo para participar.

Canadá, del desahogo goleador a la prueba de fuego

Al otro lado, Canadá llega con una mezcla de ilusión y cicatrices. Su historia mundialista era todavía más breve: 1986 y 2022, ambas con despedida temprana. Esta vez, sin embargo, el equipo de Jesse Marsch ha encontrado una ruta distinta.

Todo comenzó con un 1-1 ante Bosnia & Herzegovina en el arranque del Grupo B. Un punto correcto, sin más. La verdadera declaración llegó después: 6-0 a Qatar. Una demolición. Una tarde en la que el ataque canadiense mostró todo su potencial y se ganó el respeto del torneo.

La derrota 2-1 frente a Suiza en el último partido de la fase de grupos no cambió lo esencial: Canadá terminó segunda y se plantó, por primera vez, en un cruce de eliminación directa de un Mundial que coorganiza con México y Estados Unidos. El escenario no puede ser más simbólico.

No todo son buenas noticias. Alphonso Davies, estrella del Bayern Munich y rostro más reconocible del fútbol canadiense, aún no ha podido debutar en el torneo por una lesión muscular en los isquiotibiales. Su ausencia obliga a Marsch a reinventarse por banda izquierda. Peor aún, el centro del campo ha perdido a Ismaël Koné, del Sassuolo, que se fracturó la pierna ante Qatar y se pierde lo que resta de campeonato.

Con ese contexto, el once esperado mantiene un aire combativo:

  • Maxime Crepeau en portería;
  • defensa con Richie Laryea, Derek Cornelius, Luc de Fougerolles y Alistair Johnston;
  • en el medio, Ali Ahmed, Mathieu Choiniere y Nathan Saliba, con Tajon Buchanan cargando el juego por derecha;
  • arriba, doble punta con Tani Oluwaseyi y Jonathan David, el gran referente ofensivo.

Canadá no llega con el brillo de todas sus figuras, pero sí con una certeza: el equipo sabe cómo golpear cuando huele sangre, como demostró ante Qatar.

Un partido sin red

El contexto añade una capa de electricidad al duelo. El horario, domingo 28 de junio a las 12 p.m. locales en Los Ángeles (9 p.m. CAT, 8 p.m. BST, 7 p.m. GMT), coloca el partido en un escaparate global. En Sudáfrica, el choque se podrá seguir por SuperSport en los canales DSTV 201, 202 y 235, con SABC y SportyTV como opciones adicionales. En Canadá, TSN, RDS, CTV y Crave llevarán el encuentro a las pantallas, mientras que los aficionados en Estados Unidos tendrán la cita en FOX, Telemundo y Peacock.

Pinheiro, árbitro de perfil alto y con experiencia en grandes noches europeas, vuelve al foco tras las críticas que recibió por su actuación en una semifinal de UEFA Champions League entre Bayern Munich y Paris Saint-Germain. Esta vez, su labor estará bajo la lupa de dos países que no están acostumbrados a que cada decisión pueda cambiar décadas de frustración mundialista.

En lo futbolístico, el duelo promete un choque de estilos. Sudáfrica, más paciente, con un mediocampo que busca controlar ritmos a través de Mokoena y Sithole, y con Mofokeng y Maseko preparados para castigar cualquier desajuste entre líneas. Canadá, más vertical, con la intensidad como bandera y un Jonathan David obligado a asumir galones de estrella sin Davies a su lado.

Hay historia entre ambos, aunque lejana: la única vez que se enfrentaron fue en 2007, en Durban. Ganó Sudáfrica 2-0 con doblete de Teko Modise. Aquel amistoso quedó como una nota a pie de página. Esta vez, el contexto es radicalmente distinto.

¿Despertar definitivo o primera gran irrupción?

Para Sudáfrica, este Mundial ofrece la oportunidad de confirmar algo que se viene repitiendo desde hace años: que Bafana Bafana es un gigante dormido del fútbol africano y mundial. Que el talento está ahí, que solo hacía falta un torneo, un partido, un momento para encender la chispa.

Para Canadá, la pregunta es otra: ¿puede este equipo transformar la condición de coanfitrión en algo más que un eslogan? ¿Puede convertir su primera presencia en octavos en el punto de partida de una selección que deje de ser invitada ocasional y pase a ser protagonista habitual?

En Los Ángeles, sin red y sin pasado que sirva de consuelo, una de las dos camisetas saldrá del césped con algo que nunca ha tenido: una trayectoria viva en la fase eliminatoria de un Mundial.

La otra tendrá que volver a empezar de cero. Y quizá no vuelva a tener un escenario tan grande, ni una noche tan cargado de significado, en mucho tiempo.