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Conflictos laborales en la FIFA World Cup 2023: trabajadores en huelga

El mayor espectáculo del fútbol mundial se acerca a Estados Unidos entre tambores de fiesta… y de huelga.

A pocos días de que arranque el torneo el 11 de junio, miles de trabajadores de hostelería y servicios de alimentación en varias ciudades sede advierten de conflictos laborales inminentes y posibles paros que podrían golpear directamente la experiencia de los aficionados.

Los Ángeles: SoFi Stadium al borde del paro

En Los Ángeles, el SoFi Stadium, escenario del debut de la selección de Estados Unidos ante Paraguay el 12 de junio, camina sobre una cuerda floja. Unos 2.000 trabajadores representados por el sindicato Unite Here Local 11 han votado un abrumador 96% a favor de autorizar una huelga mientras negocian un nuevo convenio.

Cajeros, lavaplatos, cocineros, camareros, personal de concesiones y auxiliares de comida podrían dejar sus puestos en cualquier momento.

“Solo estamos intentando que las cosas sean justas”, resume Eva Miles, camarera de barra en el estadio desde su apertura en 2021. Su mensaje va directo al corazón del negocio: “Sin nosotros, no tienen estadio. ¿Ellos van a cocinar? ¿Ellos van a servir las bebidas? ¿Ellos van a atender a la gente?”.

Miles no vive cerca del SoFi. No puede permitírselo. Cada día se traga dos horas de trayecto para ir a trabajar; algunos de sus compañeros, incluso más. Reclaman salarios por encima de los 30 dólares la hora y protección frente a posibles actuaciones de Immigration and Customs Enforcement (ICE).

“Que intenten vivir con nuestro sueldo, que intenten sacar adelante una familia”, lanza. Y mira al contraste: aficionados que gastan mucho dinero, una Fifa World Cup que mueve cifras astronómicas, y trabajadores que apenas llegan a fin de mes. “No entiendo por qué no podemos conseguir lo que queremos y que todo el mundo esté contento”.

El conflicto no es solo económico. Unite Here, la ACLU of Southern California y LAANE han presentado una queja formal ante la agencia de protección de la privacidad de California y el departamento de justicia del estado por la política de acreditación de Fifa, que exige a los trabajadores revelar información sobre su situación migratoria para poder trabajar durante el torneo.

Enrique Fernández, vicepresidente general para inmigración, derechos civiles y diversidad en Unite Here, recuerda que buena parte de la afiliación son inmigrantes que trabajarán en sedes del torneo por todo el país. El sindicato agrupa a personas procedentes de casi 200 países y enlaza su historia con la huelga de 1912 conocida como Bread and Roses en Lawrence, Massachusetts, liderada por obreros textiles inmigrantes.

“Viven a diario las consecuencias de las políticas y la retórica antiinmigrante, y no necesitan el estrés añadido de estar pendientes de agentes de ICE en sus centros de trabajo”, señala Fernández.

SoFi Stadium evitó pronunciarse y remitió cualquier comentario a la concesionaria que emplea a los trabajadores, Legends Global.

“Legends Global ha mantenido una relación sólida con Unite Here Local 11 durante más de una década y sigue comprometida con alcanzar un acuerdo justo mediante negociaciones de buena fe”, indicó un portavoz por correo electrónico. “Esperamos ofrecer una experiencia de hospitalidad excepcional para los aficionados en los partidos de la Fifa World Cup en Los Angeles Stadium (SoFi Stadium)”.

Seattle: salarios mínimos, plantillas al límite

La tensión no se queda en California. En Seattle, el foco está en el Embassy Suite Hilton, cerca de Lumen Field, donde se disputarán seis partidos del torneo. Allí, unos 100 trabajadores representados por Unite Here Local 8 han aprobado también, con un 94% de votos a favor, una autorización de huelga.

La lista de reivindicaciones es clara: subidas salariales, seguro médico durante todo el año, protección frente a ICE y refuerzo de las plantillas.

“Necesitamos que los salarios mejoren”, explica Hayden Eyerly, recepcionista del hotel. Detalla que la oferta sobre la mesa apenas contempla incrementos de alrededor de 0,80 dólares por hora al año durante la vigencia del contrato. Para la plantilla, insuficiente en un contexto de subida generalizada de precios, con la gasolina como símbolo.

Eyerly denuncia además que algunos trabajadores pierden el seguro médico en temporada baja por la reducción de horas, y que el hotel no ha recuperado los niveles de personal previos a la pandemia. “Todo el mundo está muy cansado. Cada departamento lleva tiempo trabajando con un equipo mínimo”, describe. Y condensa el sentir de muchos: “Intentamos lograr cambios reales, un impacto positivo de verdad en nuestras vidas. Todos merecemos tener un solo trabajo, llegar a casa y tener energía para estar con nuestras familias”.

Muchos de sus compañeros son inmigrantes. Según Eyerly, sus abogados les han recomendado no hablar con la prensa por miedo a represalias que afecten a su situación migratoria.

Desde Hilton, la respuesta llega con un tono de calma calculada: el hotel asegura tener planes de contingencia en caso de huelga y reitera que sigue comprometido con una negociación “de buena fe” para alcanzar un acuerdo “justo y razonable” para sus “valiosos” empleados y para el establecimiento.

Filadelfia: la batalla por la parte del pastel

En Filadelfia, la cuenta atrás tiene fecha marcada en rojo: 12 de junio. Ese día vence el ultimátum fijado por trabajadores de seis hoteles representados por Unite Here Local 274, que amenazan con ir a la huelga durante los partidos de la ciudad si no hay nuevos convenios firmados.

Las demandas vuelven a tocar los mismos nervios: fuertes subidas salariales, un tope de 15 habitaciones por jornada para el personal de limpieza, protección frente a ICE para trabajadores inmigrantes y seguros médicos más asequibles para sus familiares.

“El dinero está. Los hoteles tienen el dinero para darnos lo que merecemos”, sostiene Maciah Magloughlin, camarero en el Wyndham Philadelphia Historic District. Cita una cifra que pesa en cualquier negociación: un impacto económico previsto de 770 millones de dólares para el área metropolitana de Filadelfia asociado al torneo.

Lo que reclama es una porción de ese botín para quienes mantienen el negocio en pie: “Lo que estamos peleando es que la gente que sostiene esta industria sobre su espalda también reciba una parte, porque hay personas que luchan por mandar a sus hijos a la escuela, por poder tomarse un día libre o comprar comida, y eso no es justo, especialmente cuando nos espera un verano tan grande”.

Desde el Wyndham Philadelphia Historic District, la respuesta es medida. En un comunicado sobre la amenaza de huelga, mientras continúan las negociaciones, el hotel afirma que respeta el derecho de sus empleados a participar en actividades legalmente protegidas y que espera alcanzar un acuerdo justo. Y subraya que, mientras tanto, su prioridad es que los huéspedes disfruten de su estancia.

El balón está a punto de rodar. La cuestión es si, cuando suene el himno y las cámaras enfoquen las gradas, quienes sirven la comida, limpian las habitaciones y sostienen el espectáculo habrán logrado también su propia victoria.

Conflictos laborales en la FIFA World Cup 2023: trabajadores en huelga