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Tuchel critica a Gordon y Rashford tras el fracaso de Inglaterra

Thomas Tuchel no se anduvo con rodeos. El seleccionador de Inglaterra dejó una crítica dura y muy concreta: el problema está en la banda izquierda. Y nadie salió indemne. Ni Anthony Gordon, ni Marcus Rashford, ni los laterales Nico O’Reilly y Djed Spence.

El técnico alemán reconoció que ese sector del campo “no ha proporcionado la misma calidad” que mostró en el último amistoso previo al torneo, ante Costa Rica, y que en los dos primeros partidos de la fase de grupos ha faltado “conexión y penetración” por ese flanco.

De la ilusión ante Costa Rica al bloqueo en la fase de grupos

Tuchel creyó haber encontrado la solución cuando vio a Gordon brillar en aquel amistoso. El extremo respondió, el engranaje funcionó y el entrenador se marchó del estadio convencido.

“Fue un partido muy bueno contra Costa Rica con Anthony y la unidad. Es más una unidad en el lado izquierdo que individuos o ‘el extremo no hizo lo suficiente’”, explicó. Aquella noche, la sensación era clara: “Vi el partido contra Costa Rica y pensé: ‘OK, el lado izquierdo está resuelto, esta unidad, han encontrado su enlace’”.

La historia cambió en cuanto empezó el Mundial. En los dos primeros encuentros del grupo, la banda se apagó. Nada de la fluidez anterior, nada de esa sensación de amenaza constante.

“Jugamos el primer partido y no están conectando, ni siquiera estoy seguro de por qué, pero no fue la misma cantidad de conexión, no la misma cantidad de penetración, no la misma cantidad de verticalidad, y fue lo mismo en el segundo partido”, admitió Tuchel, visiblemente frustrado, aunque sin señalar a un solo culpable.

Rashford, mejor revulsivo que titular

La conversación se encendió cuando le preguntaron directamente por Rashford y sus opciones de ser titular ante Panamá. Tuchel fue honesto, casi quirúrgico.

“Marcus está en un buen momento, pero cuando empezó no fue tan decisivo como Anthony, eso es todo”, sentenció. El mensaje es claro: el rendimiento con el once inicial no ha estado a la altura del impacto que ofrece saliendo desde el banquillo.

El técnico recordó cómo, en aquel amistoso, el propio Rashford cambió el tono del partido al entrar desde la izquierda junto a Eberechi Eze y Djed Spence: “Lo hicieron muy bien. Así que pensé: ‘Oh, tenemos dos unidades. Saben lo que hacen y están conectando’”.

En el Mundial, esa versión no ha aparecido. “Le costó tener la misma influencia para nosotros desde el inicio, y sin embargo desde el banquillo siempre estaba empujando”, explicó Tuchel. Y aun así, no cierra ninguna puerta: “Está en un buen lugar. Está presionando, es candidato a ser titular, pero el lado izquierdo en general, juegue quien juegue, necesita conectar un poco más y ofrecer un poco más de amenaza”.

El mensaje, en resumen: no basta con el nombre ni con las intenciones. La banda tiene que funcionar como bloque, y de momento no lo hace.

O’Reilly, Spence y un lateral que no despega

La crítica no se detuvo en los atacantes. Tuchel fue igual de severo con los laterales. El cambio de Nico O’Reilly por Djed Spence ante Ghana no fue un simple ajuste: fue una consecuencia directa de lo que el técnico ve como un problema estructural en ese costado.

El entrenador dejó claro que el rendimiento de los laterales forma parte del diagnóstico global del lado izquierdo: sin profundidad, sin sincronía, sin esa chispa que se vio ante Costa Rica. Por eso, el debate sobre nombres propios se mezcla con algo más profundo: la química de la banda, la lectura de los espacios, el momento del desmarque y la agresividad para atacar el área.

Tuchel, no obstante, insiste en que no ha perdido la fe: “Sigo confiando en todos ellos, sigo confiando en que mejoren”. Pero el tiempo en un Mundial corre más rápido que en cualquier otra competición.

Un Mundial de bloques bajos y recetas incompletas

Más allá del problema en la izquierda, Tuchel reconoce otra realidad: todavía no ha encontrado la “receta perfecta” para desarmar a equipos que se encierran atrás. Ghana lo demostró con un 0-0 que dejó a Inglaterra frustrada y con la obligación de ganar a Panamá para asegurar el primer puesto del grupo.

“Es difícil acelerar el partido contra estos bloques bajos. Lo ves en la Champions, lo ves en la Premier. Vi muchos partidos que se parecían a este”, explicó. Para el técnico, todo se decide en detalles mínimos: “Necesita ese momento de calidad y un poco más de precisión en los centros. Un poco más de timing en los centros, quizá un poco más de conciencia con los centros”.

Tuchel quiere más agresividad en el área rival: “¿Quién llega al centro? ¿Estamos llegando con suficiente agresividad? ¿Cómo podemos chutar más desde fuera del área, tener un desvío y forzar ese gol?”. Son preguntas que revelan la preocupación de un entrenador que ve a su equipo dominar, pero no rematar.

“No he encontrado la receta de ‘ellos hacen esto, entonces nosotros hacemos esto y ya está’”, admitió. Y lanzó un aviso: “No creo que nadie disfrute jugando contra Ghana”. El 0-0 lo celebró Ghana como una victoria; Inglaterra lo vivió como un tropiezo. Ese contraste, para Tuchel, dice mucho del tipo de partido que fue.

Panamá, otro muro por derribar

El siguiente examen llega en el MetLife Stadium, ante una Panamá que ocupa el puesto 42 del ranking FIFA, 23 por encima de Ghana. El dato no engaña: no será un trámite. Tuchel espera “otra prueba larga, potencialmente frustrante y difícil”, con otro rival hundido atrás, con defensa de cinco, y por momentos, de seis o siete hombres.

“Intentaremos encontrar un enfoque muy activo y agresivo ahora contra Panamá, pero no podemos ser estúpidos y ingenuos”, advirtió. El equilibrio entre insistir y no desprotegerse ante las contras rivales marcará el plan de partido.

El propio técnico recordó que Ghana solo fue realmente peligrosa en dos transiciones, pero que bastó con eso para mantener a Inglaterra en tensión. En un torneo corto, un error en ese tipo de duelos puede costar caro.

El ruido externo: Palmer, Foden, Alexander-Arnold y los ausentes

Tras el empate ante Ghana, el debate habitual se disparó: ¿por qué Inglaterra no llevó a Cole Palmer, Trent Alexander-Arnold o un talento creativo como Phil Foden para desbloquear este tipo de partidos?

Tuchel conoce bien ese ruido y lo desactivó con frialdad. “No puedo entrar en esto después de un empate. España tuvo un empate. Brasil tuvo su empate. Portugal tuvo su empate”, recordó, situando el tropiezo dentro de la lógica del torneo.

El técnico reveló un mensaje que recibió cuando Ghana cambió de seleccionador y Carlos Queiroz asumió el cargo. “Tuvimos un mensaje de un colega muy famoso, muy respetado, después de que Ghana cambiara de entrenador. Nos escribió: ‘Su partido más difícil ahora es el segundo partido, se lo digo’”. Para Tuchel, esa advertencia explica mejor lo que se vio en el campo que cualquier lista de ausentes.

“Es un reflejo: las cosas no van bien y entonces los chicos del banquillo son de repente los ganadores o los chicos que están en casa son los ganadores. No es así”, recalcó. El entrenador defiende la coherencia en la elección de la plantilla: “Seleccionamos un grupo a partir de la evidencia que teníamos. No puede ser que no estés seleccionado como jugador y de repente lo seas. No es así como funciona”.

El mensaje final mira directamente al vestuario: “Queremos dar un paso al frente en el próximo partido”. La banda izquierda, los centros, la paciencia ante el bloque bajo, la puntería desde fuera del área… Todo queda bajo examen.

La pregunta es si Inglaterra encontrará esa conexión perdida a tiempo, o si este Mundial recordará a los Three Lions que, a veces, el mayor rival no está enfrente, sino en su propio costado.

Tuchel critica a Gordon y Rashford tras el fracaso de Inglaterra