Curazao y Costa de Marfil: un duelo decisivo en el Mundial
El 25 de junio, en Filadelfia, se cruzan dos historias que viajan en direcciones opuestas. Curazao, que llegó al Mundial entre dudas y goleadas en contra, aún respira. Costa de Marfil, mucho más acostumbrada a este escenario, camina con paso firme hacia los octavos. Solo que nada está decidido.
El balón echará a rodar a las 16:00 EST, 20:00 GMT. Para unos, puede ser el último partido de su primera Copa del Mundo. Para otros, la confirmación de que su proyecto va en serio.
Curazao: del 7-1 al orgullo
El equipo de Dick Advocaat se presentó en el torneo con un golpe durísimo: 7-1 contra Alemania en el debut. Un marcador que suele dejar cicatriz. Pero en lugar de hundirse, Curazao se agarró al Mundial.
Ante Ecuador, en Kansas City, levantó un muro. 0-0, punto de oro y un héroe: Eloy Room. El veterano guardameta firmó 15 paradas, un recital que sostuvo a un equipo que se medía a un rival más de 50 puestos por encima en el ránking. Ese empate mantiene viva una ilusión que parecía enterrada a los pocos días de empezar.
Advocaat, leyenda del banquillo neerlandés, ha optado por la vía pragmática. Bloque bajo, solidaridad y fe en los pocos hombres capaces de marcar diferencias arriba. Gervane Kastaneer, con cinco goles en la clasificación, y Leandro Bacuna, autor de tres asistencias en ese camino, son las referencias ofensivas. Pero el peso del plan recae, otra vez, en la capacidad del equipo para sufrir.
El once probable refleja esa idea: Room bajo palos; Joshua Brenet, Jurien Gaari, Armando Obispo, Sherel Floranus y Deveron Fonville apuntalan la línea defensiva; en el medio, Tahith Chong, Livano Comenencia y los hermanos Bacuna, Juninho y Leandro; arriba, Jurgen Locadia como faro para aguantar balones y dar aire.
La realidad reciente, sin embargo, es dura. Curazao llega con cuatro derrotas en sus últimos cinco partidos. Antes del Mundial cayó 4-1 ante Escocia, 5-1 frente a Australia y 2-0 contra China. Solo un 4-0 ante Aruba, en amistoso, interrumpe una racha que suma 18 goles encajados y apenas cinco a favor en cinco encuentros. De ahí que el punto frente a Ecuador se sienta casi como una pequeña hazaña.
Costa de Marfil: oficio, talento y una idea clara
Enfrente estará un equipo que se ha acostumbrado a competir al límite. Costa de Marfil arrancó el torneo con una victoria por 1-0 ante Ecuador gracias a un tanto tardío de Yan Diomande. En la segunda jornada tuvo a Alemania contra las cuerdas, pero un gol en el tiempo añadido les dejó sin premio: 2-1 y una lección más de crueldad mundialista.
Aun así, el balance reciente es poderoso: cuatro triunfos en los últimos cinco partidos. Antes de llegar a Estados Unidos, los Elefantes vencieron 2-1 a Francia en un amistoso de prestigio, derrotaron 1-0 a Escocia y arrollaron 4-0 a la República de Corea en marzo. Solo Egipto, en la Copa Africana de Naciones, logró doblegarles en un 3-2 vibrante en enero. Nueve goles a favor, seis en contra, y la sensación de que el equipo ha encontrado un equilibrio que antes le faltaba.
Emerse Faé, confirmado en el cargo tras el caótico pero exitoso título en la AFCON 2023, ha cambiado el tono del conjunto. Menos desorden, más estructura. Más solidez atrás, sin renunciar al talento que siempre ha caracterizado a Costa de Marfil. Evan Ndicka se ha convertido en pilar del sistema defensivo, y alrededor de él se ha levantado una línea fiable.
La probable alineación deja clara la jerarquía: Yahia Fofana en la portería; Wilfried Singo, Odilon Kossounou, Emmanuel Agbadou y Ghislain Konan en defensa; en el centro del campo, un triángulo de músculo y criterio con Franck Kessie, Ibrahim Sangare y Christ Oulai; por delante, Amad Diallo, Ange-Yoan Bonny y Yan Diomande como tridente ofensivo.
Amad, ya asentado en Manchester United, llega en un momento dulce. Su gol en el minuto 90 ante Ecuador, el 14 de junio, reafirmó su peso en el equipo. Simon Adingra, cedido en AS Monaco y pieza clave en ataque, aporta desborde y amenaza constante. Detrás, Ousmane Diomande, central de Sporting, es uno de los defensores jóvenes más observados del planeta. Y en las bandas, el propio Yan Diomande, con solo 19 años, se ha convertido en uno de los extremos más codiciados de Europa y apunta a un gran traspaso desde RB Leipzig este verano.
Faé no tiene bajas confirmadas por lesión o sanción. Todo indica que presentará un once fuerte, consciente de que la clasificación está al alcance de la mano y de que un tropiezo abriría la puerta al drama.
Dos listas, dos mundos
Las convocatorias subrayan la distancia entre ambos proyectos.
Curazao se apoya en una diáspora repartida por ligas de segundo escalón europeo y clubes de perfil medio. Porteros como Tyrick Bodak (SC Telstar) y Trevor Doornbusch (VVV-Venlo) acompañan a Room (Miami FC). En defensa, nombres como Riechedly Bazoer (Konyaspor), Brenet (Kayserispor), Floranus (PEC Zwolle), Fonville (NEC Nijmegen), Gaari (Abha Club) u Obispo (PSV Eindhoven) sostienen un bloque que sabe que va a sufrir. En el medio, además de los Bacuna, aparecen Livano Comenencia (FC Zurich), Kevin Felida (FC Den Bosch), Ar'Jany Martha (Rotherham United), Tyrese Noslin (SC Telstar) o Godfried Roemeratoe (RKC Waalwijk). Arriba, un abanico de atacantes que buscan reivindicarse: Jeremy Antonisse, Kenji Gorré, Sontje Hansen, Kastaneer, Brandley Kuwas, Locadia y Jearl Margaritha.
Costa de Marfil, en cambio, luce un plantel con peso en las grandes ligas. Bajo palos, además de Fofana (Rizespor), están Mohamed Kone (Charleroi) y Alban Lafont (Panathinaikos). En defensa, Agbadou (Wolverhampton Wanderers), Christopher Operi (Istanbul Basaksehir), Ousmane Diomande (Sporting), Guela Doue (Racing Strasbourg), Konan (Gil Vicente), Kossounou (Atalanta), Ndicka (AS Roma) y Singo (Galatasaray) forman una batería de centrales y laterales con experiencia europea.
En el centro del campo, Seko Fofana (Stade Rennais), Parfait Guiagon (Charleroi), Kessie (Al Ahli), Oulai (Trabzonspor), Sangare (Nottingham Forest) y Jean-Michael Seri (NK Maribor) ofrecen variantes para dominar o resistir. Y en ataque, el abanico es casi obsceno: Adingra (AS Monaco), Bonny (Inter Milan), Amad (Manchester United), Oumar Diakite (Cercle Brugge), Yan Diomande (RB Leipzig), Evann Guessand (Aston Villa), Nicolas Pepe (Villarreal), Bazoumana Toure (Hoffenheim) y Elye Wahi (Nice).
Dos plantillas, dos presupuestos, dos realidades. El Mundial, sin embargo, no entiende siempre de lógica.
Filadelfia, escenario de un primer choque
No hay antecedentes entre Curazao y Costa de Marfil. Este duelo en el Grupo E será el primer cara a cara entre ambas selecciones en un Mundial. El contexto añade tensión: los marfileños llegan segundos de grupo, Curazao es colista antes de la última jornada.
La estadística dice que Costa de Marfil debería imponer su jerarquía, su físico, su pegada. El calendario, sus últimos resultados y la estabilidad del proyecto de Faé refuerzan esa impresión. Pero Curazao ya demostró ante Ecuador que no está dispuesto a irse en silencio.
Si Room vuelve a levantar un muro, si Kastaneer o Locadia cazan una contra, si la defensa resiste otro asedio, la isla puede alargar un sueño que parecía reservado a otros. Y si Costa de Marfil confirma su favoritismo, lo hará con la sensación de que este Mundial puede ser algo más que una simple buena actuación.
En Filadelfia, más que tres puntos, se juega el derecho a seguir escribiendo la historia. ¿Quién se atreverá a dejarla a medias?
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