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Inglaterra brilla en Dallas: victoria y advertencias tras el 4-2

La mañana después del 4-2 a Croacia no olía solo a café en Durham. También olía a cerveza de la noche anterior. A Mundial. Y a advertencia.

Mientras los coches avanzaban a trompicones hacia el centro de la ciudad, la policía detuvo a conductores al azar para hacerles controles de alcoholemia en plena hora punta. No era un operativo cualquiera: las autoridades de Durham habían lanzado una campaña específica contra el consumo de alcohol al volante tras la victoria de Inglaterra en Texas. Las cifras mandan: en días de partido de la selección, los accidentes de tráfico aumentan alrededor de un 20%, según la propia policía local.

El mensaje era claro: con los partidos en Norteamérica arrancando más tarde de lo habitual en el Reino Unido, el riesgo no es solo la noche. Es la mañana siguiente.

“Salimos esta mañana para recordar que el alcohol puede seguir en tu sistema al día siguiente”, explicó la sargento Sarah Manser. “Ya hemos tenido algunos que no han dado por encima del límite, pero sí con alcohol en el cuerpo. Por favor, no bebáis y conduzcáis, es así de simple”.

Uno de los conductores, sorprendido al ver que rozaba el límite, se llevó un susto. Otro, Louis Renwick, dio completamente limpio y aplaudió la iniciativa: “Hay demasiadas muertes en la carretera por culpa del alcohol”.

El “Palacio de Dallas”: fútbol, Super Bowl y karaoke

A miles de kilómetros, en Dallas, la fiesta había sido de otro calibre. El estreno mundialista de Inglaterra se vivió en un ambiente que mezcló FA Cup de invierno, Super Bowl y noche de karaoke.

En el estadio, los aficionados pasaron de la tensión al delirio cuando Marcus Rashford firmó el cuarto gol en el minuto 85. El 4-2 cerró un partido salvaje, con Inglaterra desatada en la segunda parte tras irse 2-2 al descanso. De las gradas cayeron clásicos de siempre: “Hey Jude”, “Wonderwall”, “Sweet Caroline”. Y, cuando el resultado ya parecía definitivo, tronó el inevitable “Football’s Coming Home”.

La atmósfera fue tan intensa que hasta aficionados locales, como la estadounidense Jessica Long, se sumaron al entusiasmo. Excorredora del maratón de Londres, se acercó emocionada a hablar del Mundial que llega a su ciudad. “Es un día increíble. El Mundial es fantástico, mira a toda esta gente junta”, dijo, mientras el estadio seguía vibrando.

El eco del partido también reventó las costuras de la noche en la ciudad. En el Londoner Pub de Dallas, la fiesta se les fue literalmente de las manos. El local, que había anunciado un cierre más tarde de lo habitual, se vio desbordado por la avalancha de hinchas ingleses. Se vendieron 2.352 botellas de cerveza y, en total, se superaron las 5.000 consumiciones, con una recaudación de más de 30.000 libras en una sola velada.

La policía tuvo que intervenir en pleno partido. Con el himno nacional sonando en la garganta de los aficionados, los agentes ordenaron desalojar el pub: aforo máximo superado, solo dos guardias de seguridad y un ambiente al límite. Un día después, el propio establecimiento anunció que el cuerpo de bomberos había ordenado su cierre temporal “por el caos que se desató”, matizando que las cifras de ventas difundidas no tenían en cuenta los destrozos en mobiliario y jardinería.

Recordatorio final del local a sus clientes: el bar está en un complejo con otros negocios… y viviendas.

Tuchel, el giro de tuerca que Inglaterra no tenía

En el césped, el gran protagonista fue Thomas Tuchel. No por los focos, sino por el impacto de sus decisiones.

Inglaterra se marchó al descanso con un 2-2 inquietante ante Croacia, después de haber visto cómo le igualaban dos veces. Tras el intermedio, el partido fue otro. Ajustes tácticos, cambios en el momento justo y un equipo que salió como si le hubieran quitado un peso de encima.

Harry Kane desveló el mensaje del técnico en el vestuario: “Nos dijo que nos quitáramos las cadenas, que nos calmáramos y saliéramos. Preguntó qué era lo peor que podía pasar. Que enseñáramos al mundo quiénes podíamos ser”. El capitán fue contundente: “Salimos en la segunda parte a todo gas y ellos no pudieron seguirnos. Ese es el nivel que tenemos que marcar en cada partido”.

Kyle Walker, uno de los veteranos de la vieja era, fue todavía más lejos al comparar a Tuchel con Gareth Southgate. En una columna, reconoció que el alemán marca diferencias desde el banquillo: cambios a tiempo, piernas frescas, valentía. Donde Southgate tendía a sostenerse en su once de confianza, Tuchel no dudó. Cuando entran Bukayo Saka, Morgan Rogers y Marcus Rashford con veinte minutos por delante, “asustas a cualquier equipo del mundo”, escribió el lateral.

La segunda parte ante Croacia fue la demostración. Jude Bellingham marcó el 3-2 apenas dos minutos después de la reanudación. Rashford puso el 4-2 en el tramo final y el partido se convirtió en un ejercicio de control, con Inglaterra mandando y amenazando a la contra sin dar sensación de sufrir.

Kane, obsesión de gol y mirada al Balón de Oro de los ‘9’

En medio del vendaval, Harry Kane volvió a escribir su propia historia. Su doblete en la primera parte le permitió igualar el registro de Gary Lineker: 10 goles en Mundiales, máximo anotador inglés en la historia del torneo.

El contexto no ayuda a la calma. Kylian Mbappé y Erling Haaland ya habían firmado sendos dobletes en sus estrenos. Lionel Messi, un hat-trick en la victoria de Argentina ante Argelia. La carrera por la Bota de Oro arrancó a toda velocidad.

Kane no lo esconde. “Vi los goles de los otros. No me gusta centrarme en los demás, pero es natural que como deportista quieras llegar al nivel más alto. Ellos empezaron muy bien”, reconoció. “Como delantero, solo quiero entrar cuanto antes en la tabla de goleadores. Esa competencia, en el fondo, me ayuda a empujar mis propios límites. Para eso está el Mundial, para exigirme al máximo, así que está bien empezar con un par de goles”.

El elogio más rotundo llegó desde su propio banquillo. Tuchel lo definió como “paquete completo”, y no solo por los tantos. Destacó una acción en la prórroga, cuando el capitán se lanzó a bloquear con todo el cuerpo un disparo tras balón parado. “Actuación completa, líder absoluto. Está dentro de todo, física y mentalmente”, sentenció el técnico.

Las casas de apuestas tomaron nota. Betway redujo la cuota de Inglaterra como campeona de 8/1 a 13/2 tras el triunfo. “Fue una victoria de auténtica declaración de intenciones”, apuntó su portavoz Lewis Knowles, subrayando que el equipo “respondió a muchos críticos” y alimentó de nuevo la idea de que “el fútbol puede volver a casa este verano”.

Bellingham, del recelo a la reivindicación

Si Kane puso los goles que abrieron el camino, Jude Bellingham encarnó la narrativa más compleja de la noche. Cuarto gran torneo con la selección a los 22 años, recién coronado campeón de Europa con el Real Madrid, pero con ruido alrededor.

Se perdió las concentraciones de septiembre y octubre por lesión. En la última ventana internacional del verano pasado, las críticas llegaron al punto de que la madre de Tuchel calificó su comportamiento de “repulsivo”, según había trascendido. Su capacidad para integrarse en la “hermandad” que exige el entrenador estuvo en entredicho. Incluso su presencia en la lista para el Mundial se discutió.

En Dallas respondió con fútbol y carácter. Gol clave para el 3-2, despliegue físico y una actitud que no pasó desapercibida. “Para mí, fue bueno dejar a un lado el ruido y mostrar a mi país y a mis compañeros lo comprometido que estoy para ayudarnos a ganar partidos”, dijo Bellingham. “Ha sido una temporada dura, pero me siento fresco, fuerte, con un pequeño chip en el hombro. Eso me ayuda a encontrar la concentración y la intensidad desde el inicio”.

No se quedó ahí. Aceptó la crítica como parte del oficio: “No guardo rencor a quien dice cosas malas de mí, a veces me las merezco. Hoy fue bonito intentar recordar a la gente quién soy”.

Uno de sus antiguos detractores lo admitió en directo. Dietmar Hamann, que había cuestionado su actitud en el Borussia Dortmund, reconoció que el inglés le había hecho cambiar de opinión. Señaló la adaptación inmediata al Real Madrid, el título de Champions en su primer año y, sobre todo, su rol ante Croacia: “Esta noche pareció un jugador de equipo. Cuando trabaja para sus compañeros, sabemos que es un futbolista excelente”.

Tuchel, por su parte, fue directo: Bellingham “merecía ser titular” y eso es exactamente lo que tiene que seguir demostrando “para pelear por su sitio”. Porque la competencia es real. Morgan Rogers aprieta por el mismo puesto y el técnico no ha dudado en recordarlo.

Bellingham, lejos de esconderse, parece alimentarse de ese desafío.

Un Mundial que hierve dentro y fuera del campo

Mientras Inglaterra se acomoda en la parte alta de su grupo, el Mundial 2026 sigue generando historias en todos los rincones.

En México, el ejército derribó un dron que sobrevolaba el campo de entrenamiento de Corea del Sur. El equipo asiático se mide precisamente a México en la segunda jornada del Grupo A, en un duelo que puede decidir el pase a octavos. El seleccionador Hong Myung-bo lamentó el incidente, aunque aclaró que se detectó justo antes de que empezaran a trabajar la parte táctica y no alteró su preparación. “Fue un momento importante para nosotros, por eso lo considero desafortunado”, explicó.

El calendario no se detiene. El día ocho de competición arranca con un duelo a vida o muerte entre República Checa y Sudáfrica, ambos sin puntos tras su debut. Después, Suiza se enfrenta a Bosnia-Herzegovina, y Canadá se ve las caras con Qatar en un Grupo B comprimido, con las cuatro selecciones empatadas a un punto. La jornada se cerrará de madrugada con ese México–Corea del Sur que puede sellar un billete a las eliminatorias.

En otro frente, Cristiano Ronaldo inició su sexto Mundial con un partido gris ante la República Democrática del Congo. Empate de Portugal, gol de Yoane Wissa y un debate inmediato: ¿hasta qué punto Roberto Martínez se atreve a sentar a su gran estrella? El exdelantero Chris Sutton, desde la radio, fue tajante al acusar al seleccionador de tener “miedo” a sustituir al delantero, al que vio desconectado del juego más allá de dos medias ocasiones.

La pregunta planea sobre el torneo: ¿cuánto tiempo más se sostendrán las viejas jerarquías cuando el ritmo del Mundial lo marca una generación que juega con un chip en el hombro, como Bellingham, y una ambición feroz, como Kane, Mbappé o Haaland?

Inglaterra ya ha lanzado su primera gran señal desde Dallas. Lo que viene ahora dirá si fue solo una noche de euforia… o el inicio de algo mucho más grande.