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Noni Madueke: De polémica a estrella del Mundial con Inglaterra

Hace menos de un año, el nombre de Noni Madueke era sinónimo de polémica en el norte de Londres. Hoy abre un Mundial como titular con Inglaterra, luce una medalla de campeón de la Premier League con Arsenal y juega como si todo aquel ruido nunca hubiera existido.

De hashtag en contra a pilar de campeón

El pasado verano, Arsenal pagó cerca de 50 millones de libras a Chelsea por Madueke. El precio encendió a parte de la afición. Hubo petición en redes, hubo campaña, hubo un hashtag claro: #NoToMadueke. Muchos no le querían ni ver con la camiseta ‘gunner’.

Menos de doce meses después, el relato ha dado la vuelta por completo. Con 24 años, Madueke se ha convertido en campeón de la Premier, pieza importante en el primer título liguero del club en 22 años, y ahora se ha ganado un sitio en el once de Thomas Tuchel con Inglaterra, arrancando el Mundial como extremo derecho.

Su estreno en el torneo, en el 4-2 ante Croacia, fue la confirmación de ese giro. Dinámico, agresivo, valiente. Fue uno de los más destacados y provocó el penalti que Harry Kane transformó para adelantar a los Three Lions. De jugador cuestionado a generador de ventajas en el máximo escaparate.

Una banda, dos estrellas y un solo puesto

El caso de Madueke tiene un matiz todavía más llamativo: su competencia directa en la selección es su compañero de vestuario en Arsenal. Bukayo Saka, el intocable de siempre, el chico de la casa, el que debía ser el extremo derecho titular de Inglaterra en este Mundial.

Saka, también de 24 años, arrastra un problema en el tendón de Aquiles desde marzo. Esa dolencia le ha obligado a dosificar esfuerzos y ha abierto la puerta a Madueke, que ha aprovechado el hueco con una mezcla de frescura y determinación.

Ambos viven una situación poco habitual: se pelean por minutos en el club y en la selección. Saka, que llegó a las 50 internacionalidades precisamente en la victoria frente a Croacia, la definió como algo “único” y, al hablar de su relación con Madueke, dejó una frase sencilla pero reveladora: “No sé muy bien cómo funciona, pero funciona”. Competencia feroz, vínculo fuerte.

Fuera del campo, Saka le llama “hermano”. Dentro, los dos saben que cada minuto cuenta.

El plan Tuchel: físico, profundidad y un “difference-maker”

Cuando Thomas Tuchel anunció su lista para el Mundial, el mensaje fue claro: quería una Inglaterra con el tono físico de la Premier League. Nada de selecciones blandas, nada de futbolistas que no aguanten el ida y vuelta. Eligió un grupo potente, de zancada larga, capaz de correr sin descanso.

En ese marco, Madueke encaja como anillo al dedo. El técnico alemán ya le había elogiado en público, definiéndole como un jugador capaz de “marcar diferencias” y subrayando su capacidad en el uno contra uno. No es un cumplido vacío: su plan ofensivo gira alrededor de Harry Kane, y para que el capitán brille necesita extremos que amenacen a la espalda de la defensa, que estiren el campo y le liberen para recibir entre líneas.

Ante Croacia, la idea se vio con nitidez. Madueke fue uno de los socios preferidos de Kane: le dio cuatro pases, la cifra más alta del equipo junto al guardameta Jordan Pickford. Un detalle que habla tanto de la confianza del delantero como de la insistencia del equipo en buscarle.

En la otra banda, Anthony Gordon puso el mismo tono eléctrico. Entre los dos, con carreras constantes, abrieron la defensa croata y dieron a Tuchel una de las grandes noticias del debut: Inglaterra tiene alas para volar alto.

Datos, impacto y un rol que crece

Más allá de la sensación visual, los números de Madueke ante Croacia sostienen su actuación. Cinco toques en el área rival. Un regate intentado, un regate completado. Un penalti forzado que cambió el partido. Cada intervención tuvo peso.

Su temporada con Arsenal explica por qué Tuchel confía en él. Madueke disputó 43 partidos en todas las competiciones en la 2025-26, con ocho goles y cuatro asistencias, mientras el equipo de Mikel Arteta ponía fin a una larga sequía de títulos. No fue un fijo indiscutible —solo 16 titularidades en liga—, frenado por la competencia con Saka y por una lesión de rodilla, pero siempre que apareció dejó chispa.

En la Champions League, por ejemplo, fue uno de los pocos focos de luz en la final perdida ante Paris Saint-Germain. Entró desde el banquillo por Saka y agitó el encuentro, aunque el desenlace en los penaltis resultara cruel para Arsenal.

Arteta, consciente del talento de ambos, buscó fórmulas para juntarlos. Madueke llegó a jugar en la banda izquierda, Saka ocupó en ocasiones el rol de ‘10’, y el equipo no perdió equilibrio. Ese experimento puede convertirse en una pista para Tuchel a medida que avance el torneo.

Ghana, Panamá y un escaparate abierto

El plan inmediato de Inglaterra pasa por gestionar la recuperación de Saka. El problema en el Aquiles obliga a la prudencia y no se espera que sea titular hasta el último partido del Grupo L, frente a Panamá en New Jersey el sábado a las 22:00 (BST).

Eso deja a Madueke con otra oportunidad de oro: todo apunta a que repetirá en el once ante Ghana el martes (21:00 BST). Otro escaparate, otro examen, otra ocasión para demostrar que su nombre ya no va ligado a un hashtag de rechazo, sino a la idea de futbolista que decide partidos.

Si Inglaterra avanza a las rondas finales del Mundial, el rol de Madueke puede parecerse al que ha tenido en Arsenal: a veces titular, a veces revulsivo, casi siempre influyente. La diferencia es que ahora ya nadie discute si merece estar ahí.

La pregunta, a estas alturas, no es si está a la sombra de Saka. Es cuánto tiempo más podrá Tuchel permitirse dejar a uno de los dos fuera del once.