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Premiership escocesa: Hearts y Celtic en la lucha final

El país futbolero entero habla del final de la Premiership escocesa. Menos los protagonistas.

Con Rangers ya descartado matemáticamente tras tres derrotas seguidas, el título se ha convertido en un pulso desnudo entre Hearts y el campeón defensor, Celtic. Dos ciudades, dos historias y una semana que puede reescribir el mapa del fútbol escocés.

Hearts, a un paso de la historia… pero con los pies en el suelo

El escenario es sencillo sobre el papel y demoledor en su carga emocional. Si Hearts vence a Falkirk y Celtic cae en su visita a Motherwell este miércoles, el equipo de Edimburgo será campeón de Escocia por primera vez desde 1960. Más de seis décadas de espera podrían romperse en una sola noche.

Cualquier otro cruce de resultados empujará el desenlace hasta el sábado, cuando los dos aspirantes se mirarán a los ojos en Parkhead. Un posible cara a cara por el título en Glasgow. De esos que marcan generaciones.

La calle ya lo juega. Grupos de chat, oficinas, bares, tertulias de televisión, radio y pódcast giran alrededor del mismo tema. En Tynecastle, en cambio, el volumen está bajado al mínimo.

“Simplemente he asumido que Celtic va a ganar el partido”, admitió Derek McInnes, técnico de Hearts, este martes. “Tengo en la cabeza que vamos a llegar al último partido”.

Hearts ha mandado durante buena parte de esta campaña fascinante, pero el tramo final es territorio desconocido para el club. Hace más de 40 años que un equipo que no sea Celtic o Rangers no levanta la máxima categoría escocesa: fue el Aberdeen de Sir Alex Ferguson en 1985. El peso de la historia está en cada conversación, en cada plano de Tynecastle.

McInnes lo percibe, pero no se deja arrastrar.

“Entiendo todo ese tipo de comentarios”, reconoció. “Es bonito oír ‘Hearts podría ganar la liga en Tynecastle’ porque no sé cuánta gente ha podido decir eso en su vida. Pero lo más probable es que, si vamos a ganar la liga, tengamos que ganar dos partidos o, como mínimo, sumar cuatro puntos en los próximos dos encuentros”.

Nada de discursos grandilocuentes en el vestuario. “La charla con el equipo será solo sobre este partido y sin distracciones más allá de eso”, remató el entrenador.

Shankland, el capitán que empuja el sueño

En el césped, la figura que encarna este Hearts competitivo y resistente es Lawrence Shankland. El capitán viene de marcar el gol de la victoria ante Rangers y el empate contra Motherwell en los dos últimos partidos. Goles de líder, goles que sostienen una candidatura inesperada al inicio del curso.

El delantero sabe que la emoción puede jugar a favor… o en contra.

“Habrá nervios, es totalmente normal cuando estás en esta posición”, admitió el internacional escocés. “Se trata de controlarlos”.

El grupo ya ha pasado varios exámenes de carácter. “Durante la temporada hemos manejado eso muy bien. Eso tiene que continuar. Tiene que haber ese nivel de compostura para poder salir y hacer tu trabajo como es debido”, subrayó Shankland.

Hearts llega a la semana decisiva con la mezcla justa de ilusión y cautela. Sabe que el país mira. Sabe también que, si se deja llevar por el ruido, puede perder el pulso que realmente importa: el del marcador.

Celtic, experto en finales al límite

Al otro lado está Celtic. Y está Martin O’Neill. Entre ambos, una larga experiencia en noches como la que se avecina.

El técnico interino, que ya suma tres ligas ganadas con el club, ha rescatado al campeón del caos que dejó la breve etapa de Wilfried Nancy y lo ha devuelto a una posición que hace apenas un mes parecía lejana. A principios de abril, Celtic estaba a cinco puntos con siete partidos por jugar tras perder en Tannadice antes del parón internacional. Desde entonces, cinco victorias consecutivas han reducido la desventaja a un solo punto.

El margen de error desapareció entonces. Y el vestuario lo entendió.

“Han sabido desde hace semanas, especialmente después del partido en Dundee United, que no hay espacio para errores”, explicó O’Neill. Mantener ese nivel de exigencia en cada jornada desgasta. “Es difícil sostenerlo en todos los partidos porque habrá un encuentro en el que quizá domines, no marques en ese periodo, y el otro equipo salga a la contra y se ponga 1-0 arriba”, advirtió.

La voz de O’Neill destila veteranía y una idea clara: no mirar más allá de lo inmediato.

“Solo podemos mirarnos a nosotros mismos e intentar ganar el partido”, afirmó sobre la visita a Motherwell. “Luego el fin de semana se cuidará solo”.

Celtic ha recorrido un camino largo y accidentado para llegar vivo a esta recta final. “Hemos venido desde muy lejos hasta aquí. Nos gustaría que todo se decidiera en el último partido”, sentenció el técnico.

Una liga al borde del clímax

El país se prepara para una noche de transistor moderno, con ojos en Falkirk y en Motherwell, y la vista ya medio puesta en Parkhead. Hearts sueña con cerrar una espera de más de 60 años; Celtic, con defender su trono y llevar el título a un cara a cara final en Glasgow.

Los aficionados imaginan escenarios, calculan combinaciones, cruzan resultados. Los entrenadores, en cambio, reducen todo a lo esencial: ganar el siguiente partido.

El resto, para bien o para mal, lo dictará el marcador. Y quizá, dentro de unos días, la historia del fútbol escocés tenga un nuevo capítulo que se cuente durante décadas.

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