Florentino Pérez convoca elecciones en el Real Madrid: desafío y continuidad
Florentino Pérez rompió su habitual silencio largo y calculado para encender, él mismo, el fuego electoral en el Real Madrid. En una comparecencia poco frecuente y cargada de mensaje, el presidente confirmó que ya ha puesto en marcha el proceso para convocar elecciones a la presidencia y a la junta directiva del club blanco.
Lo hace al final de una temporada que en el entorno madridista se ha descrito sin rodeos como un desastre histórico: sin grandes títulos, con baile de entrenadores y con conflictos internos en el vestuario que han ido filtrándose hacia fuera. Un curso que ha erosionado el aura de control absoluto que Florentino ha proyectado durante más de dos décadas.
“No me voy”: el presidente se vuelve a presentar
Pérez detalló el movimiento clave de la noche: ha pedido a la junta electoral que active el procedimiento para los comicios. Y no se baja del barco; al contrario, se vuelve a presentar.
«He pedido a la junta electoral que inicie el proceso para convocar las elecciones a la junta directiva, a las que nosotros, esta Junta Directiva, nos vamos a presentar», anunció. Y remarcó que las urnas estarán abiertas para cualquiera: «Las convoco para que todos sepan que están abiertas a todos, que pueden presentarse como hice yo. Yo no doy lecciones, no voy donde tengo que estar en el foco».
El mensaje es claro: habrá elecciones, pero él piensa seguir en el centro del tablero.
Silencio sobre el banquillo y el nombre de Mourinho
Mientras la afición se devana los sesos pensando en quién dirigirá al equipo la próxima temporada, tras los pasos fallidos con Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, Florentino eligió el silencio calculado. Ni una pista sobre el próximo entrenador.
La pregunta inevitable apareció: ¿José Mourinho puede volver al Santiago Bernabéu para “poner orden”? El presidente esquivó el golpe.
«Sobre la llegada de Mourinho, no estamos en esa fase procedimental todavía; estamos centrados en garantizar que el Real Madrid pertenezca a sus socios», explicó. «Quiero hablarlo con ellos, que se presenten, que me digan qué han hecho por el Real Madrid en sus vidas». Y remató: «No voy a hablar de entrenadores ni de jugadores. Me presento para devolver los activos del club a sus socios».
El foco, insistió, no está en el banquillo, sino en el modelo de propiedad y en su propia continuidad.
Defensa a ultranza de su legado
Lejos de mostrarse a la defensiva, Florentino utilizó el atril para contraatacar. Señaló a parte de la prensa como responsable de una campaña de desestabilización contra su figura y contra el club.
Reivindicó su historial: habló de estabilización financiera, de éxitos deportivos, de protección frente a intereses externos y de «campañas absurdas» que, según él, buscan echarle del sillón presidencial.
«Se lo están quitando, por lo que veo cada día, algunos periodistas que quieren que me vaya», denunció. Y lanzó su desafío: «No solo no me voy a ir, es que me presento a las elecciones porque quiero que el Real Madrid siga perteneciendo a sus socios».
Recordó sus inicios: «Me presenté hace 26 años y tuve que pagar a los que no cobraban y defender la institución». Y subió el tono al reivindicar la época actual: «Tengo que poner fin a esta campaña absurda contra el Real Madrid. Nunca ha habido un Real Madrid más glorioso en la historia. Fui elegido el mejor presidente de la historia del club, y de la historia de todos los clubes».
Una declaración de poder, de ego y de intenciones, en plena tormenta deportiva.
Llamada a los críticos: “Que se presenten”
Pese a no tener, de momento, un rival claro al otro lado de la papeleta, Pérez insistió en que las elecciones serán una oportunidad real para quienes le acusan de dirigir un club sin oposición.
«Convoco elecciones este año para que haya candidatos», afirmó. Y entonces apuntó directamente a uno de sus críticos, al que no citó por nombre pero sí por acento y actividad: «Ese señor que habla con las eléctricas y tiene acento sudamericano, que se presente. Acento mexicano. Dicen que somos muy malos, que somos una dictadura. Que se presente ese señor del que hablamos, y cualquiera que quiera».
El mensaje es tan político como futbolístico: si hay quien le acusa de autoritarismo, que dé un paso al frente y compita en las urnas.
“Florentino no se va”: aviso a navegantes
El cierre de su intervención fue un aviso nítido a la grada, a la prensa y a cualquier aspirante en la sombra.
«Florentino no se va a ir hasta que los socios quieran que se vaya», sentenció. «Los que quieran presentarse, que se presenten y digan que lo van a hacer mejor. Eso es lo que hice yo antes del 2000, cuando votaban hasta los muertos. ¿Vamos a volver a esa época? No. Estamos trabajando para hacer mejor el fútbol y al Madrid, y vamos a lograr muchas cosas».
En un año sin títulos y con más dudas que certezas sobre el futuro deportivo inmediato, el presidente ha elegido el camino contrario al repliegue: elecciones, desafío público a sus críticos y reafirmación de su poder.
La pelota, ahora, no está en el césped. Está en manos de los socios del Real Madrid.
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