balonmexicano full logo

Copa del Mundo 2026: el torneo más grande de la historia

El Mundial más grande de la historia ya está aquí. Norteamérica se convierte desde este jueves en el epicentro del fútbol mundial, con un torneo de 48 selecciones, tres países anfitriones y una avalancha de hinchas que desbordará ciudades, estadios y sistemas de seguridad.

De Ciudad de México a Nueva York, de Toronto a Los Ángeles, millones de aficionados se enfundarán los colores de sus banderas para estrenar un formato que rompe con casi tres décadas de tradición: se acabó el cuadro de 32 equipos vigente desde 1998. La Copa del Mundo de 2026 inaugura una nueva era… y lo hace a lo grande.

Tres ceremonias, un mismo arranque global

El Mundial se abre con un guiño a la historia y otro al espectáculo. El jueves, en el Estadio Azteca, México–Sudáfrica reeditará el duelo inaugural de 2010, pero antes el coloso de la capital mexicana se convertirá en escenario de un concierto de talla planetaria.

A las 11:30 hora local (13:30 ET), Shakira y Burna Boy interpretarán “Dai Dai”, la canción oficial del torneo, en una ceremonia que también reunirá a nombres como Alejandro Fernández, Belinda, Danny Ocean, J Balvin, Lila Downs, Los Ángeles Azules, Maná y Tyla, todos parte del primer álbum oficial de una Copa del Mundo, según ha detallado FIFA.

El balón echará a rodar a las 14:00 en Ciudad de México (15:00 ET). La fecha, 11 de junio, despierta recuerdos inmediatos: el mismo día, en 2010, sudafricanos y mexicanos firmaron un 1-1 en Johannesburgo. Esta vez, el Azteca inclina el escenario del lado del Tri.

La noche mexicana se completará con otro duelo del Grupo A. A las 21:00 hora local (23:00 ET), Corea del Sur se mide a Chequia en el Estadio Akron de Zapopan, a las afueras de Guadalajara, en un cierre de jornada que pondrá a prueba la logística de la sede tapatía.

El viernes el foco sube al norte. En Toronto, Canadá debuta en “su” Mundial ante Bosnia y Herzegovina en un BMO Field completamente transformado: el estadio ha pasado de 28.000 a 45.000 asientos para responder a la demanda. Noventa minutos antes del inicio, fijado para las 15:00 ET, arrancará una ceremonia que mezcla orgullo local y proyección internacional con Alanis Morissette, Alessia Cara, Jessie Reyez, Michael Bublé y otros artistas canadienses.

En paralelo, Estados Unidos prepara su propia puesta de largo. El viernes, en Los Ángeles, la selección de Gregg Berhalter se estrena ante Paraguay, con el SoFi Stadium como escenario y una ceremonia que comenzará a las 16:30 hora local (19:30 ET). Katy Perry, Future, Anitta, LISA, Rema y Tyla encabezan un cartel que FIFA presenta como reflejo de la diversidad cultural estadounidense y de la potencia global de su industria del entretenimiento.

Gianni Infantino lo resumió en clave de mensaje: el país anfitrión más grande de esta edición quiere que su música y su mezcla de culturas sean tan protagonistas como el fútbol.

El balón, por fin

Más allá de los focos y los fuegos artificiales, el torneo empieza a definirse desde el césped. México–Sudáfrica abre el Grupo A con un contexto que ya no admite excusas para el conjunto local: juega en casa, en un estadio mítico, con un recuerdo de empate en 2010 que ahora suena a advertencia.

Corea del Sur–Chequia completa la primera noche mundialista en suelo mexicano y marcará el pulso de un grupo que, sobre el papel, invita a la pelea cerrada por cada punto.

El viernes será el turno del Grupo B. Canadá–Bosnia y Herzegovina, a las 15:00 ET, no es solo un debut: es la primera vez que la selección canadiense disputa un partido de Copa del Mundo como anfitriona. Un hito deportivo y emocional que llega en un estadio ampliado a contrarreloj para no dejar fuera a una generación de aficionados que ha visto crecer al fútbol del país.

Más tarde, a las 18:00 hora local en Los Ángeles (21:00 ET), Estados Unidos se reencuentra con la sensación de jugar un Mundial en casa. La última vez fue el 4 de julio de 1994, día en que cayó 1-0 ante Brasil en octavos de final. Hoy, el escenario es otro: un SoFi Stadium ultramoderno, un rival como Paraguay y una selección que se presenta con nuevas equipaciones inspiradas en camisetas históricas, incluidas las franjas de hace 32 años, según ha explicado Nike.

Seguridad al máximo nivel

Un Mundial de este tamaño también se juega fuera del campo. El despliegue de seguridad en Estados Unidos alcanza niveles inéditos. El FBI ha movilizado equipos tácticos a Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York, Nueva Jersey, Filadelfia, el Área de la Bahía de San Francisco y Seattle, un mapa que dibuja la magnitud del evento.

Según detalló el director del FBI, Kash Patel, estos equipos de respuesta a crisis apoyarán el enorme dispositivo destinado a proteger a jugadores, aficionados y visitantes. En sedes como Gillette Stadium, en Foxborough (Massachusetts), los seguidores deberán llegar con más de una hora de antelación para superar los controles, según ha informado CBS Boston.

Marlo Graham, agente especial al frente de la oficina del FBI en Atlanta, explicó a CBS Atlanta que la preparación no difiere de otros grandes eventos… salvo en un matiz clave: este torneo se extiende durante 39 días. Sus equipos llevan meses entrenando junto a unidades de otras agencias para coordinar protocolos y respuestas.

El dispositivo incluye también a agentes de Immigration and Customs Enforcement. El responsable de la política fronteriza de la Casa Blanca, Tom Homan, afirmó a CBS News que la prioridad de ICE durante el torneo será la seguridad nacional, no la aplicación estricta de las normas migratorias.

Todo ello se enmarca en el contexto de un endurecimiento de más de un año en las políticas de entrada a Estados Unidos impulsado por la administración Trump, que ha alimentado el temor a posibles impactos en la competición. El caso del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan ilustra ese clima: estaba previsto que dirigiera partidos del Mundial, pero fue rechazado en la frontera estadounidense por “motivos de verificación”, según explicó Customs and Border Protection en un comunicado. FIFA confirmó que se le denegó la entrada, sin ofrecer más detalles.

Qué se puede llevar al estadio

Con temperaturas veraniegas y un calendario comprimido, el reglamento de acceso a los estadios ha generado debate. El código de conducta de FIFA prohíbe las bolsas opacas y cualquier objeto considerado peligroso: armas, protecciones corporales, cascos, paraguas, cochecitos de bebé y sillas, entre otros.

Inicialmente, la organización también vetó “botellas, vasos, frascos, latas o cualquier otro tipo de recipiente cerrado o con tapa que pueda ser lanzado o causar lesiones”, además de botellas de agua de marca. La decisión chocó de frente con una realidad innegociable: muchos partidos se disputarán en pleno verano, con episodios de calor extremo, y los aficionados reaccionaron de inmediato.

El grupo de seguidores ingleses Free Lions lo resumió con ironía en redes sociales: si se prohíben las botellas reutilizables, ¿qué será lo siguiente, la crema solar obligatoria comprada dentro del estadio? Para muchos, sonaba a otro intento de maximizar ingresos a costa del aficionado.

La presión surtió efecto. El director de operaciones del Mundial 2026, Heimo Schirgi, matizó después en redes que se permitirá a cada espectador entrar con una botella de agua blanda, de plástico, desechable y sellada de fábrica, de hasta 20 onzas, en los estadios de Estados Unidos y Canadá. Las botellas duras y reutilizables siguen sin estar autorizadas.

Dentro de los recintos, las bebidas —agua, refrescos y zumos— estarán suministradas en exclusiva por Coca-Cola, patrocinador histórico de FIFA, según recordó Associated Press.

Un Mundial para ricos… o casi

Más sedes, más partidos, más aficionados. También, entradas mucho más caras. El sueño de ver un partido del Mundial en directo se ha convertido en un lujo difícil de asumir para muchos hinchas locales.

Phil Labas, capitán del capítulo de Chicago de American Outlaws, el grupo de 30.000 seguidores de la selección estadounidense, lo definió sin rodeos: los precios de las entradas para la fase de grupos son “absolutamente escandalosos”. Cientos y hasta miles de dólares por butaca en algunos encuentros.

Labas, que asegura haber estado en casi todos los eventos de U.S. Soccer en los últimos cuatro años, se ha visto empujado con los suyos al “300 section”, la parte alta y esquinada del estadio. Desde allí, en la zona más lejana, vivirán el Mundial de casa. “Es una auténtica tragedia”, lamentó.

Aun así, el grupo no piensa renunciar a su papel. Aunque las cámaras solo los enfoquen de vez en cuando, prometen que se les oirá. Su compromiso resume el sentir de muchos: el Mundial es caro, a veces injusto, pero sigue siendo irresistible.

Favoritos, apuestas y una apuesta naranja

En las casas de apuestas se prepara otro Mundial. Se espera que 2026 rompa todos los registros de juego, y ahí entra en escena una voz que ha ganado fama por sus aciertos: el economista alemán Joachim Klement, que ha pronosticado correctamente a los tres últimos campeones.

Su elección para 2026 no coincide con los grandes favoritos de los operadores. No señala a Francia, ni a España, ni a Inglaterra, ni a Brasil. Klement se queda con Países Bajos.

Su argumento es frío, casi clínico: la selección neerlandesa figura entre los equipos que rinden por encima de lo esperado de forma constante. Ha jugado tres finales de Mundial (1974, 1978 y 2010) y, aunque no cuenta con una superestrella del calibre de Lionel Messi, presenta una plantilla muy equilibrada, sin puntos débiles evidentes. A eso suma una defensa sólida, y Klement rescata una máxima que en torneos largos suele cumplirse: el ataque gana partidos; la defensa gana campeonatos.

En el caso de Estados Unidos, su análisis mezcla ilusión y realidad. Encajada en el Grupo D, junto a Paraguay, Australia y Turquía, la USMNT se encuentra en un cuadro parejo que le abre la puerta a superar la fase de grupos y, con un cruce favorable, a soñar con unos cuartos de final.

El problema, según Klement, está en el ecosistema deportivo del país. El fútbol compite con la NFL, la NBA, la MLB, la NHL y una larga lista de deportes por el talento y la atención. No es el centro del universo deportivo nacional, mientras que en Europa o Latinoamérica todo gravita en torno al balón.

Y ahí queda la gran pregunta que sobrevuela este Mundial gigante, de tres países, 48 selecciones y estadios llenos a precios desorbitados: ¿será esta Copa del Mundo el impulso definitivo que necesita el fútbol en Norteamérica o solo un espectáculo colosal que pasará… dejando la sensación de que aún falta un paso más?

Copa del Mundo 2026: el torneo más grande de la historia