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De la Fuente defiende a Rodri tras críticas: ‘El mejor del mundo’

Luis de la Fuente no dejó pasar ni un segundo más. Tras el 0-0 de España ante Cabo Verde en su debut en el Mundial 2026, con el juego de la selección bajo lupa y con Rodri convertido en diana de las críticas, el seleccionador decidió contestar con contundencia.

El foco se había colocado sobre el centrocampista de Man City, acusado por algunos analistas de frenar las transiciones y restar velocidad al equipo. El empate sin goles encendió el debate: ¿es compatible el dominio pausado de Rodri con la España que busca morder arriba y correr más?

Para De la Fuente, la pregunta ni siquiera tiene sentido.

“El mejor del mundo, incluso al 50%”

En declaraciones a El Partidazo de Cope, el técnico fue directo, casi ofendido por el planteamiento. No se limitó a defender a su jugador; elevó el tono y el estatus del mediocentro.

«Dios mío, por favor. Que digáis estas cosas…», arrancó, visiblemente molesto por el cuestionamiento. «Algunas personas pueden decir una cosa u otra, pero, en cualquier caso, me parece tremendamente insultante decir eso del mejor jugador del mundo».

De la Fuente no se quedó ahí. Subió todavía más la apuesta.

«Rodrigo es el mejor jugador del mundo, e incluso al 50% es mucho mejor que la mayoría de los centrocampistas del mundo. Incluso al 50%», insistió, marcando cada cifra, cada palabra, como un mensaje hacia dentro y hacia fuera del vestuario.

Para el seleccionador, el papel de Rodri en esta España es incuestionable: «Con nosotros es un jugador de una importancia excepcional, con una claridad y una visión fantásticas, equilibrio. Rodrigo es una luz que nos guía».

Mientras parte del entorno discute si su figura ralentiza o condiciona el modelo, De la Fuente lo sitúa en el centro del proyecto. No como problema, sino como solución.

Un doble rasero con los jugadores españoles

El técnico no solo defendió el rendimiento del mediocentro; aprovechó el debate para poner el dedo en otra llaga: la dureza con la que, a su juicio, se juzga a los futbolistas españoles en comparación con otras estrellas mundiales.

La reflexión fue clara, casi desafiante: «¿Se atreverían a decir eso de otros jugadores que también son considerados de los mejores del mundo? ¿Se atreverían? No lo creo».

Ahí De la Fuente cambió de registro, del análisis táctico al orgullo de pertenencia: «Pero como son españoles, y se pueden decir cosas de nuestros jugadores que no se dicen de otros».

El seleccionador, que venía de un estreno gris en el marcador y espeso en sensaciones, eligió un camino inequívoco: cerrar filas en torno a su líder en la sala de máquinas y señalar el contexto crítico que rodea a la selección.

El debate sobre el ritmo de España seguirá vivo mientras no lleguen los goles. Lo que ya ha quedado claro es que, para De la Fuente, la discusión nunca empezará por Rodri. Y mucho menos cuestionando si frena al equipo cuando, para él, es precisamente quien lo enciende.