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Ferland Mendy se somete a cirugía para recuperar su carrera

Ferland Mendy dio este lunes el paso que llevaba semanas rondando en los despachos del Real Madrid: cirugía para intentar poner fin a una lesión que amenaza con marcar su carrera. El lateral francés fue operado en Lyon de una lesión recurrente en el muslo derecho, una dolencia que le ha perseguido durante toda la temporada.

La intervención, según una fuente médica citada por AFP, transcurrió sin contratiempos. Buenas noticias dentro de un escenario que, hasta hace poco, pintaba oscuro. Se temía lo peor: un parón de hasta un año, un horizonte casi devastador para un jugador de 30 años cuya explosividad física es su principal seña de identidad.

El diagnóstico, esta vez, es menos cruel. Los plazos estiman un regreso a los terrenos de juego en tres o cuatro meses. No es un suspiro, pero sí una ventana razonable para pensar en un regreso competitivo sin hablar de punto final.

La lesión volvió a estallar el 3 de mayo, en un partido de LaLiga, cuando Mendy sintió de nuevo el pinchazo en el muslo derecho. No era un susto aislado. Era el quinto problema físico de la temporada para el exjugador de Le Havre y Lyon, formado en la cantera de Paris Saint-Germain. Demasiadas paradas, demasiado lastre para un futbolista que basa su juego en arrancadas, duelos cuerpo a cuerpo y una zancada poderosa.

Cada recaída encendía más las alarmas. No solo en el club blanco, que ha tenido que gestionar su disponibilidad con lupa, también en el entorno del propio jugador, consciente de que la línea entre una racha de lesiones y un problema crónico puede ser muy fina.

Mendy, internacional con Francia en 10 ocasiones entre 2018 y 2024, se ha movido siempre en ese espacio complejo donde el físico le hace brillar y, al mismo tiempo, le castiga. Ahora, la apuesta es clara: cortar de raíz el problema con el bisturí y reconstruir la confianza desde la sala de rehabilitación.

El calendario marcará el siguiente capítulo. Tres o cuatro meses de baja significan trabajo silencioso, sin focos, lejos del ruido del Bernabéu y de las grandes noches europeas. Cuando vuelva, no solo se jugará un puesto. Se jugará demostrar que su cuerpo todavía está preparado para sostener el nivel que exige el Real Madrid y el fútbol de élite.