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El futuro de Mason Greenwood: Marsella, Roma y el impacto financiero para el United

El futuro de Mason Greenwood vuelve a colocarse en el centro del mercado, pero el desenlace puede dejar a Manchester United con bastante menos dinero del que imaginaba cuando lo traspasó a Marsella.

El delantero inglés, formado en Carrington y autor de 35 goles en 129 partidos con el United, salió de Old Trafford marcado por las acusaciones de violación de 2022, cargos que se retiraron al año siguiente. A partir de ahí, su carrera tomó otro rumbo: cesión a Getafe en 2023 y, un verano después, venta definitiva a Marseille por unas 26,7 millones de libras.

El United, eso sí, se guardó un as en la manga: una cláusula de plusvalía del 40% sobre cualquier beneficio que obtenga el club francés con una futura venta. Sobre el papel, un negocio redondo. Sobre el césped, Greenwood ha respondido: 48 goles y 17 asistencias en 81 partidos con el conjunto marsellés. Números de estrella. Precio de estrella. O eso parecía.

La presión de la UEFA cambia el tablero

El problema para Marseille no está en el área rival, sino en los despachos de la UEFA. El club ha recibido una seria advertencia: si no cumple su objetivo de ingresos futbolísticos en la temporada 2026/27, se expone a una sanción de un año sin competiciones europeas y a una multa de 8,6 millones de libras.

Ese aviso pesa. Y empuja.

Para cuadrar cuentas y evitar el castigo, el club puede verse obligado a hacer caja con algunos de sus activos más valiosos. Greenwood está en la primera fila de esa lista. No por voluntad deportiva, sino por pura necesidad económica.

Ahí entra Roma.

La oferta de Roma y el pulso por el precio

Según las informaciones, Roma se ha movido con más decisión que nadie por Greenwood y ya ha puesto una propuesta sobre la mesa valorada en 34 millones de libras. No es una oferta simple: incluye un préstamo de pago inmediato de 4,3 millones, una opción de compra de 21 millones y 8,6 millones en bonus.

Un paquete trabajado, flexible, pensado para dos clubes con el margen financiero limitado. Pero en Marsella no convence.

De acuerdo con Corriere dello Sport, el club francés fija el mínimo en 47 millones de libras. Esa es la cifra que considera acorde al rendimiento y al mercado actual del atacante inglés. Y, aun así, ya es un descuento: son 5 millones menos que la cláusula de rescisión de 52 millones que entrará en vigor el 1 de julio en el contrato de Greenwood.

Roma, por su parte, duda. El club italiano también arrastra sus propios condicionantes financieros. Fue multado con 5,2 millones de libras por incumplir objetivos económicos en un acuerdo anterior con la UEFA, un golpe que limita su capacidad de inversión en este mercado. Ese dinero, en otro contexto, podría haberse destinado precisamente a Greenwood.

El resultado es un tira y afloja clásico: un jugador en pleno rendimiento, un vendedor presionado por la UEFA y un comprador que no puede llegar tan arriba como quisiera.

Lo que realmente se juega el United

En Manchester observan la partida con atención. No mandan, pero sí cuentan.

Si Marseille logra esos 47 millones que reclama, la cláusula de plusvalía del 40% dejaría en Old Trafford un ingreso de 18,8 millones de libras. Una cifra nada despreciable para un futbolista que ya no forma parte del proyecto y que abandonó el club por 26,7 millones.

Sin embargo, el escenario ideal para el United sería otro: que alguien active la cláusula de rescisión de 52 millones a partir del 1 de julio. En ese caso, los ingleses ingresarían alrededor de 2 millones más que con la venta por 47 millones. No cambia el presupuesto de una temporada, pero sí marca la diferencia en un mercado cada vez más ajustado.

La cuestión es si Marseille puede permitirse esperar a que llegue una oferta que iguale esa cláusula, o si la presión de la UEFA y la necesidad de cuadrar números obligan a aceptar una cifra menor, recortando de paso la ganancia del United.

Roma, la UEFA, las cuentas de Marsella y la cláusula del United. El futuro de Greenwood no solo se decidirá en las negociaciones deportivas, sino en el fino equilibrio de los balances. Y ahí, más que nunca, cada millón pesa.