balonmexicano full logo

Jeremy Doku: El futuro superestrella que Guardiola impulsa en el City

En el Etihad, mientras el marcador frente a Brentford se cerraba en un contundente 3-0, la sensación era clara: Jeremy Doku ya no es solo un regateador eléctrico. Es el arma que está sosteniendo parte del pulso de Manchester City por la Premier League.

Pep Guardiola, que pocas veces se deja llevar por la exageración, no dudó cuando le preguntaron si el belga puede llegar al nivel de Vinicius Junior o Lamine Yamal. La respuesta fue directa, sin rodeos. El técnico ve en Doku algo más que potencia y piernas: ve materia prima de élite mundial.

El catalán, entre la seriedad del análisis y la ironía habitual, recordó que cuando un jugador brilla “es gracias al entrenador”, y cuando falla, “es culpa del jugador”. Broma al margen, su mensaje iba por otro lado: el talento ya está ahí, lo que falta es el último salto mental para instalarse entre “los mejores de los mejores”.

El último escalón: de regateador a referencia mundial

Las condiciones físicas de Doku nunca han estado en discusión. Velocidad brutal, cambio de ritmo, uno contra uno constante. Guardiola, sin embargo, sitúa el verdadero desafío en la cabeza del futbolista.

Para el técnico, todo pasa por la ambición interior. Por no conformarse con ser “Jeremy, el de los regates”, el extremo imprevisible que siempre lo intenta, sino por querer ser, de verdad, uno de los grandes de su generación. Salir de la zona de confort, dejar de pensar que “está bien así” y apuntar más alto. Ahí, insiste, es donde se marca la diferencia entre un jugador vistoso y una superestrella global.

En las últimas jornadas, esa determinación se ha empezado a notar. Doku se ha convertido en la amenaza constante del City por banda, castigando laterales, rompiendo líneas y obligando a las defensas rivales a recular cada vez más cerca de su área.

Un instinto afinado: llegan los goles, no cambia el jugador

Ante Brentford, Doku abrió el camino con un gol de enorme calidad. No fue un destello aislado: ya venía de marcar frente a Everton y Southampton. A sus 23 años, atraviesa el tramo más clínico desde que aterrizó en Inglaterra.

Lo interesante es que él mismo insiste en que no ha cambiado su esencia. Se define como un jugador de instinto. Juega lo que siente, ataca el espacio cuando lo ve, dispara cuando percibe la oportunidad. Así describió también su gol al Brentford: vio hueco, armó la pierna y no pensó demasiado. Un patrón parecido al que ya había mostrado contra Everton días antes.

La diferencia no está en el tipo de futbolista, sino en la concreción. Las decisiones que antes se quedaban en amagos o ocasiones fallidas ahora terminan en la red. El instinto es el mismo; la puntería, no.

Un City que no puede fallar

La victoria ante Brentford era innegociable. Con Arsenal marcando el paso en lo alto de la tabla, cada tropiezo puede ser definitivo. City vive sin margen de error, obligado a ganar semana tras semana si quiere mantener viva la carrera por el título.

En ese contexto, la irrupción de un Doku decisivo vale oro. Su capacidad para desordenar defensas cerradas —esas que se encierran atrás y esperan el mínimo fallo— se ha convertido en un recurso esencial para Guardiola. Cuando el partido se espesa, cuando faltan espacios, el belga abre puertas donde parece no haberlas.

Y no solo en ataque. El cuerpo técnico valora también su esfuerzo hacia atrás, su disposición a perseguir laterales y ayudar en la presión tras pérdida. Esa combinación de desequilibrio ofensivo y compromiso defensivo le consolida como titular en un tramo de temporada donde la exigencia es máxima.

Tres finales y un reto mayúsculo

El calendario no concede respiro: Crystal Palace en casa, Bournemouth a domicilio y un cierre de curso frente a Aston Villa. Tres partidos, tres trampas potenciales, tres exámenes para la madurez competitiva de este City… y para la de Doku.

Guardiola lo tiene claro: “Tres partidos y vamos a por ello”. El mensaje es simple, casi obsesivo: ganar lo propio y apretar al máximo a Arsenal. El Etihad será el escenario de buena parte de ese asalto final, un estadio donde el técnico se siente fuerte y donde Doku ha empezado a soltarse con una autoridad que hace unos meses todavía era promesa.

Si el belga mantiene este nivel, si sigue respondiendo al desafío mental que le lanza su entrenador, no solo puede empujar al City hasta el límite en la lucha por la liga. Puede, también, empezar a justificar que su nombre se pronuncie, sin rubor, junto a los de Vinicius y Lamine Yamal.

El resto de la temporada dirá si este es solo el inicio… o el despegue definitivo.

Jeremy Doku: El futuro superestrella que Guardiola impulsa en el City