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Neymar en la lista preliminar de Brasil: ¿su última oportunidad?

Neymar vuelve al radar: Brasil se agarra a su último talismán mientras se cae Estêvao

La noticia corrió rápido por Brasil: Neymar está en la lista preliminar enviada por la CBF a la FIFA. No es la primera vez con Carlo Ancelotti. Desde que el italiano tomó el mando, el delantero aparece en las prelistas, se instala el debate, sube la temperatura… y muchas veces se queda fuera del corte final.

Esta vez, el contexto es distinto. Y el ruido, mayor.

Neymar, entre la esperanza y la duda

A sus 34 años, Neymar lleva meses trabajando para convencer al cuerpo técnico de que todavía puede competir “al máximo nivel”, la condición que Ancelotti marcó públicamente: solo llamará a quienes estén “físicamente preparados”. El mensaje fue claro. El margen de error, mínimo.

La presencia del ’10’ en la nómina de 55 jugadores no garantiza nada. Su lugar en la lista definitiva de 26 sigue en el aire. Pero su inclusión tiene un peso simbólico enorme. Es una rendija de luz para un país que todavía sueña con ver a su figura más decisiva de la última década otra vez en un gran escenario.

El debate se desbordó del fútbol y llegó a la política. Literalmente.

Lula, Ancelotti y una conversación incómoda

El asunto Neymar escaló hasta el Palacio del Planalto. El propio presidente Lula reveló que habló con Ancelotti sobre el tema. El técnico le preguntó si creía que debía convocar al delantero. La respuesta del mandatario fue tan directa como el contexto exige: si está bien físicamente, talento le sobra; la verdadera duda es si todavía lo quiere de verdad y si está dispuesto a ser profesional al máximo.

Lula citó los ejemplos de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi como espejos de longevidad competitiva y lanzó el mensaje que todo Brasil comenta: el nombre ya no basta. Neymar tiene que ganarse el puesto en la cancha.

La presión sobre Ancelotti es gigantesca. El seleccionador se mueve en una delgada línea: renunciar a Neymar significa asumir el coste político y emocional; llevarlo sin garantías físicas, arriesgar el proyecto deportivo.

Mientras el país discute al ídolo, otro nombre se cae sin discusión posible.

El sueño roto de Estêvao

La misma lista que mantiene vivo el caso Neymar prácticamente cierra la puerta a Estêvao para este Mundial. El joven de Palmeiras, fichado por Chelsea y señalado como una de las grandes joyas del fútbol brasileño, no llegará a tiempo.

Pese a optar por un tratamiento conservador en las instalaciones del club, evitando el quirófano para apurar sus opciones, el departamento médico de la CBF fue contundente: no estará recuperado ni siquiera para las fases eliminatorias. El tiempo, enemigo implacable, se le terminó.

Ancelotti ya asume que tendrá que sustituirlo en la lista final. Estêvao peleó hasta el último momento por su sueño mundialista, pero la realidad física fue más fuerte que la ilusión.

Su ausencia abre un hueco importante en la banda derecha. Y con ese hueco, se abre también una oportunidad.

Pedro, Rayan y la pelea por un billete

Con Estêvao fuera de combate, varios nombres del fútbol local se asoman con fuerza. Uno de ellos es Pedro, delantero de Flamengo, un ‘9’ de área que seduce a Ancelotti desde hace tiempo. El italiano ya había expresado en noviembre su deseo de trabajar con él. Sin embargo, el atacante no ha aparecido en las últimas convocatorias de la Seleção.

Ahora vuelve a escena. El cuerpo técnico debate si merece la apuesta para la lista definitiva de 26. Pedro ofrece algo distinto: presencia en el área, juego de espaldas, remate. Un perfil que puede cambiar partidos cerrados y que, en torneos cortos, suele marcar la diferencia.

En el centro del campo y las bandas, la competencia es igual de feroz. Los productos de la cantera de Vasco da Gama se han colado en la conversación. Andrey Santos, ahora en Chelsea, vive un 2026 complicado en Stamford Bridge y ve cómo la fila por delante se hace larga: Casemiro, Bruno Guimarães, Fabinho, Danilo Santos y Lucas Paquetá parten con ventaja.

Si Andrey se queda fuera, se abre todavía más el camino para Rayan, otro talento de Vasco que dejó una gran impresión en la ventana internacional de marzo. El cuerpo técnico lo ve como una alternativa natural para ocupar el costado derecho que debía ser de Estêvao. Joven, atrevido, con uno de esos perfiles que Brasil históricamente transforma en amenaza constante.

La batalla por los últimos cupos no se juega solo en los entrenamientos. También en los despachos, en los informes médicos, en las sensaciones que deja cada futbolista en las últimas semanas antes de la lista final.

El calendario aprieta, la tensión sube

La lista de 55 jugadores es apenas un trámite obligatorio de la FIFA. El verdadero drama empieza ahora. Las selecciones tienen hasta el 11 de junio para hacer cambios en esa nómina en caso de lesión, pero la lista definitiva de 26 debe salir de ese grupo inicial. No hay margen para sorpresas de última hora fuera de ese marco.

Una vez arranque el Mundial, solo se permitirán cambios hasta 24 horas antes del partido inaugural y siempre con certificado médico, con una única excepción más flexible: los porteros, que pueden ser reemplazados más adelante si se lesionan.

Brasil ya tiene marcada en rojo la fecha clave: el lunes 18 de mayo, a las 17:00, en el Museo del Mañana, en Río de Janeiro, se anunciará la lista final. Ese día se sabrá si Neymar cruza la puerta o se queda mirando desde fuera.

El equipo se concentrará en Granja Comary a partir del 27 de mayo. Los jugadores que disputen la final de la Champions League entre Paris Saint-Germain y Arsenal se incorporarán después, con menos margen de trabajo, pero con el impulso competitivo que da llegar desde el máximo nivel de clubes.

La Seleção debutará ante Marruecos en New Jersey el 13 de junio, tras dos amistosos de preparación frente a Panamá y Egipto. El calendario está definido. Las reglas, también.

Lo único que falta por definir es si Brasil se atreverá a construir su próximo asalto al mundo con Neymar todavía en el centro del escenario o si, por primera vez en mucho tiempo, dará el paso definitivo hacia una nueva era sin su viejo talismán.

Neymar en la lista preliminar de Brasil: ¿su última oportunidad?